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24 noviembre, 2011

RAÚL. USUARIO. ALMERÍA

UNA VEZ QUE LA PRUEBAS, PIERDES ALGO FUNDAMENTAL: EL MIEDO

Testimonio publicado en un periódico de Almería.

¿Cómo entras en contacto con la cocaína?
Estaba en un pub, en el pueblo, y el dueño me invitó. Fue cuando la probé. Es la primera vez y lo tienes muy en cuenta porque es cuando le pierdes el miedo y el respeto. Una vez que lo pruebas, ya has perdido algo fundamental: el miedo. A partir de ahí… te vienen, te ofrecen y no dices que no. La segunda vez pasaron varios meses y después fue más a menudo: fines de semana, días de fiestas, Navidades y después para cada fiesta tenías que ir con cocaína, porque sin ella no había fiesta ni nada.

¿Cuándo te das cuenta de que algo va mal?
Cuando comencé a depender para todo de ella. Al final estaba a diario con ella. Ha habido momentos en que he estado con cocaína a diario y noches salvajes de meterme cuatro gramos, cerca de 300 euros. Últimamente, antes de entrar aquí, me metía tres gramos en tres horas. Era obsesivo.
En 1995 comencé a ir al Hospital Provincial. Mi familia ya lo sabía. Pero de decir: tengo este problema, a decir: quiero solucionarlo, hay una gran diferencia.

¿Has intentado dejarlo en otra ocasión?
El año pasado estuve en un centro de Huelva, pero no me fue bien. No estaba muy convencido, pero por hacer caso a mi familia me fui. En la última temporada de estar en el centro consumía. Hay muchos trucos para pasar los controles y contrarrestar la coca. Lo hacía y no me pillaban.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando te ves así?
Una frustración y una decepción muy grande. Ahora tengo en mi cabeza los 14 años de mi vida que he perdido y ya no me los va a dar nadie. Eso me deprime mucho y me llega al alma. Son cosas que no se van a recuperar y te ves con 29 años o 30 y ves que no has hecho nada. Tienes muchas dudas. Ahora, gracias a Dios, porque los médicos ni quienes me han ayudado saben cómo tengo aún salud y me queda inteligencia, no sé; ahora quiero estudiar, hacer el curso de acceso a la Universidad, pero lo que más pena me da es el tiempo que he perdido, y cada día quizás piense más en eso que he perdido. Sé que tengo que mirar para adelante, que es una fase que ha pasado y va a pasar.

¿Hay drogas blandas y drogas duras?
¿Cuáles son las blandas? ¿El alcohol y el hachís? Con la falta de alcohol un hombre tiene un delirium tremens y se puede morir. ¿El tabaco? Creo que no hay droga dura o blanda. Lo duro son los años de consumo. Es cómo cuando se intenta dejar el tabaco. Te afecta menos al metabolismo pero también hay adicción.

¿Llegas a Proyecto Hombre después del centro de Huelva?
Regresé de Huelva en julio del año pasado. Allí oí hablar de Proyecto Hombre pero no sabía que había uno en Almería.
Mi hermano me dijo de meterme aquí. Estaba trabajando de camarero, pero tenía dolores musculares, dolores de cabeza, ibuprofeno arriba y abajo, vomitaba sangre, estaba ya totalmente demacrado, y la verdad es que entré sin esperanzas. ¿Y qué me van a hacer aquí? Si iba a entrar y consumía, y el día antes de entrar aquí, consumía. ¿Pero qué me van a hacer? Y mira, ahora cada día con más fuerza.
La sensibilidad que corre por aquí no la ves por ningún lado. Somos todos iguales, hayas estado con problemas de cárcel, tengas más mala pinta o sea cual sea tu aspecto. Aquí somos todos iguales, hasta los terapeutas. Cuando ves a un chaval que sube a nivel 2 y ves, tanto a voluntarios como compañeros, la alegría que eso da, eso es muy emotivo. Hay un chaval que lleva siete meses en nivel 1. Yo llevo dos meses y pico. No hay fecha de niveles. Es cuando uno consigue sus objetivos en cada nivel. La honestidad es lo básico. El problema que ahora tengo que superar es la responsabilidad. La mayoría nos hemos guiado por los gustos y la vida está llena de responsabilidades. Tengo que hacer cosas mínimas que no percibías antes como hacer la cama o poner la mesa.

Y con tu familia ¿qué tal?
Ahora estoy tomando confianza con ellos. No había nada. Dormía, comía o no aparecía en varios días por mi casa. Todo era juerga, llegaba a casa y te miran mal. Somos cinco hermanos. Somos muchos y yo no aportaba nada. Eso crea mal ambiente. Y ahora, con tres meses que llevo aquí, están pendientes de mi y hacen lo que tengan que hacer para que yo salga bien.
En nivel 2 te dan un poco más de confianza, pero hay que hacer seguimiento. Toda seguridad es poca. Somos los mejores embaucadores y embusteros que conozco. Antes me levantaba y me preguntaba cómo podría hacerlo para consumir y si no metía la mano en un lado o en otro, pero lo lograba. Si hubiera usado ese ingenio para otra cosa, sería rico.

¿Y a partir de ahora?
Lo tengo muy claro, pero tengo mucho miedo. Creo que es un año de vida que quizás pierda pero es para ganar muchos más. Y la amistad es muy importante para esto. Ahora hay personas que me enseñan a ver una flor y yo antes la pisaba. Ahora me paro a ver las pequeñas cosas que tiene la vida y creo que son muy importantes.

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