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6 abril, 2017

El Consejo General de la Psicología, ONGs de atención especializada y expertos instan al Gobierno a mantener el enfoque integral para el abordaje de las conductas adictivas

– La REICA rechaza la idea abordar la adicción sólo como una enfermedad que debe seguir tratamiento farmacológico y ubicarse en la red sanitaria de salud mental.

– La evidencia científica demuestra que el abordaje de las adicciones debe considerar una aproximación biopsicosocial, centrada en la persona y en su desarrollo y desentendida de los intereses de la industria farmacéutica.

Madrid, 6 de abril de 2017. La Red por un Enfoque Integral en las Conductas Adictivas (REICA) -formada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (COP), la Asociación Proyecto Hombre, la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD), y la Sociedad Española de Toxicomanías (SET)- presentó al delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, el documento “En defensa de un modelo de atención integral en adicciones. El texto justifica la necesidad de que tanto el abordaje de las adicciones a sustancias como el de las adicciones comportamentales se siga enfocando desde una perspectiva integral que considere los aspectos psicológicos, sociales y biológicos que afectan a cada caso. Esta es la idea constitutiva del Plan Nacional sobre Drogas, que esta Red respalda y defiende.

La presentación de este documento surge frente a la idea emergente en algunos sectores de que la adicción a sustancias tóxicas debe ser considerada una “enfermedad mental”, con tratamiento exclusivo en la red sanitaria de salud mental; o lo que es lo mismo, abordarse fundamentalmente desde la perspectiva farmacológica.

Representantes de la REICA explicaron al delegado del Gobierno que implantar este modelo supondría actuar en contra de la evidencia científica sobre el abordaje de las adicciones y conllevaría desmantelar la red de atención especializada que hasta la fecha opera de manera eficaz en España, mediante dispositivos públicos y privados. Cabe reseñar que esta red de atención no sólo mantiene niveles de calidad homologables a los del contexto europeo, sino que sirve de referente en el desarrollo de planes asistenciales a nivel internacional.

El informe presentado rechaza la corriente reduccionista de que la adicción es una “enfermedad mental”, que puede presentarse sola o más frecuentemente en compañía de otras, y que está causada por una patología cerebral crónica. Al contrario, explica cómo el estudio de la casuística y la extrema variabilidad en los procesos y circunstancias de rehabilitación ponen de manifiesto que son los factores psicosociales los que determinan el inicio o interrupción del consumo, llegando incluso a darse casos de recuperación de la noche a la mañana sin ayuda terapéutica, lo que descarta de pleno cualquier hipotética consideración de “enfermedad mental”.

Los expertos advierten de que adoptar este modelo de reduccionismo biológico supondría minimizar aún más las posibilidades de recuperación y reinserción social, desde el momento en que la categorización de “enfermedad mental” resulta mucho más estigmatizadora que la idea de hábito o problema psicológico superable; a la vez que deja al sujeto a merced de las sustancias tóxicas, en tanto en cuanto no entiende la recuperación como un proceso en el que es esencial su propia voluntad y responsabilidad.

No hay evidencia de enfermedad mental

Las últimas investigaciones científicas en la materia han descartado que la adicción cumpla los criterios básicos para ser considerada una enfermedad, en la medida en que su causa es desconocida -no es transmisible, ni contagiosa, ni autoinmune, ni hereditaria, ni degenerativa, ni traumática- y su desarrollo está íntimamente ligado a una decisión personal y voluntaria de iniciar el consumo. En consecuencia, la adicción no puede considerarse una enfermedad mental causada por una patología cerebral crónica.

Además, la mencionada disparidad, tanto en las causas de iniciación al consumo como en los procesos de rehabilitación, es más compatible con la influencia de múltiples factores externos, que tienen la posibilidad de producir un abanico muy variado de resultados, que con la simple idea de “enfermedad mental”.

Por otra parte, el determinismo biológico que caracteriza este modelo anularía por completo el sentido de la prevención y la necesidad de concienciación pública, ya que si la causa de la adicción se reduce a una enfermedad cerebral, el individuo queda relevado de cualquier responsabilidad y empoderamiento voluntario.

El conocimiento científico, según indica el estudio, consolida una serie de afirmaciones que armonizan mucho mejor con un enfoque integral y un modelo psicosocial. Son las siguientes:

  1. Las adicciones no son crónicas ni incurables.
  1. Las personas con un trastorno adictivo y dificultades para cambiar por sí mismas deben recibir tratamiento psicológico para ayudarles a modificar los hábitos nocivos de consumo que constituyen la adicción. En esta labor, el apoyo educativo, médico y social es en muchos casos esencial para mejorar su salud y facilitar el cambio.
  1. Los fármacos no reducen ningún desequilibrio químico cerebral desencadenante de la adicción, sino que, al contrario, deben ser vistos como meros facilitadores del cambio de comportamientos y hábitos que debe producirse en la recuperación.
  1. Los cambios en la estructura y funcionamiento del cerebro que aparecen con la administración de sustancias adictivas son el efecto de la adicción, y no la causa. Estos cambios son esencialmente los mismos que se observan en condiciones que se consideran normales, como el enamoramiento romántico y el rechazo amoroso.
  1. Los cambios en la estructura del cerebro no son irreversibles. Multitud de estudios muestran que todos los déficits asociados a la adicción tienden a revertir con la abstinencia.
  1. Las personas con adicción no tienen con mucha frecuencia otros trastornos mentales, por lo que hablar de “patología dual” no está justificado. Es decir, no hay una patología original que desencadena una segunda patología.

A la vista de la evidencia acumulada* podemos concluir que el enfoque integral biopsicosocial, centrado en la persona y en su desarrollo, debe mantenerse por interés de las personas que padecen las consecuencias de sus conductas adictivas, pero también por el interés de la sociedad que no debe sufrir que un problema de esta envergadura caiga en manos de intereses comerciales, cronifique los problemas, encarezca su abordaje y, en consecuencia, multiplique las nefastas consecuencias ya conocidas, antes de la creación del Plan Nacional sobre Drogas.

Las autoridades deben atender a los conocimientos científicos independientes de intereses de la industria farmacéutica, y diseñar sus políticas en consecuencia.

Desde la Red por un Enfoque Integral en las Conductas Adictivas (REICA) hacemos un llamamiento público para sumarse a esta reclamación, e invitamos a que más personas y organizaciones públicas y privadas suscriban este documento y se unan a esta Red.

Puede consultar el manifiesto haciendo clic aquí.

REICA

De izda. a dcha.: José Ramón Fdez. Hermida, Elisardo Becoña, Francisco de Asís Babín y Elena Presencio.

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