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Programas existentes

En Proyecto Hombre se ayuda a abandonar las adicciones con programas diferentes, tanto de carácter ambulatorio, como residencial. La evaluación sobre la situación de cada persona, será determinante para decidir la participación en un tipo de programa u otro. Así, la historia de cada persona, sustancia y tipo de consumo, nivel de estructuración personal y social, el apoyo familiar, la situación laboral etc., son variables decisivas a la hora de proponer un tratamiento que resulte adecuado.

En todos los casos, son programas con equipos multidisciplinares, basados en la filosofía humanista, de metodología ecléctica y terapia centrada en la persona.

Con estas premisas, los programas de Proyecto Hombre son los siguientes:

Para consumidores de opiáceos y policonsumidores existe el PROGRAMA BASE, habitualmente utilizado para la recuperación de las personas con problemas de opiáceos, pero abierto a perfiles de consumo de otras sustancias con ciertas características de desestructuración familiar y social. Este programa está basado en el método de comunidades terapéuticas.

  • Consta de una PRIMERA ETAPA en Centro de Tratamiento Ambulatorio, con acompañamiento familiar u otro tipo de manejo de contingencias, con objetivos muy centrados en control de la abstinencia, normas, límites y responsabilidades (horario, sueño, higiene, alimentación, control de la medicación etc.).
  • Una SEGUNDA ETAPA en Comunidad Terapéutica, en régimen residencial, donde se realiza el abordaje afectivo y cognitivo de los motivos y consecuencias de la adicción.
  • Una ÚLTIMA ETAPA de reinserción sociolaboral, cuyo objetivo fundamental es la autonomía personal y social del usuario a todos los niveles, mediante la elaboración de un proyecto personal de vida con planes de acción en las áreas familiar, social, ocio, salud, pare etc. En esta fase se realiza un entrenamiento en prevención de recaídas
  • Es un programa de alta exigencia, tanto en objetivos como en metodología, ya que para conseguir el alta terapéutica hay que completar satisfactoriamente las tres fases. Además, es necesario tener algún tipo de estructura social (incluyendo el apoyo familiar), para mantener los objetivos a largo plazo en el tiempo.

    Con el tiempo, Proyecto Hombre detectó la necesidad de adaptar esta metodología para perfiles específicos que encajaban peor dentro de estas estructuras:

  • Tras el aumento de personas adictas a la cocaína aparecieron los PROGRAMAS DE APOYO PARA CONSUMIDORES DE PSICOESTIMULANTES. Son programas para personas con problemas de consumo que no demandan un aislamiento de su estructura social , sino un apoyo terapéutico específico (toma de decisiones, resolución de problemas, control de la ansiedad, habilidades emocionales y prevención de recaídas). Básicamente, es un programa ambulatorio de medio abierto y dinámica grupal+individual, con un gran componente de entrenamiento en manejo de contingencias para las familias de los afectados.
  • El consumo de alcohol, cannabis y otras sustancias por parte de jóvenes menores de 20 años provocó la aparición del PROGRAMA JOVEN. Es un tratamiento específico para menores, consistente sobre todo en un programa de prevención indicada para jóvenes y adolescentes que presentan una conducta problemática vinculada al consumo de sustancias que requieren de una intervención educativo-terapéutica. Suele tener un componente de entrenamiento familiar en habilidades de comunicación y resolución de problemas muy importante.
  • PROGRAMAS ESPECÍFICOS PARA PERSONAS CON PROBLEMAS DE DEPENDENCIA ALCOHÓLICA: pretende cubrir los objetivos del programa base, modificando la metodología y adaptándola al perfil específico de consumidores de alcohol.
  • PROGRAMAS PARA ADICCIONES SIN SUSTANCIA: ESPECIALMENTE LUDOPATÍAS Y OTRAS ADICCIONES COMPORTAMENTALES (chats, teléfonos móviles, compras compulsivas…). Trabaja con una metodología abierta de intervención, manteniendo la filosofía centrada en la persona y un abordaje multidisciplinar.
  • ADAPTACIONES PARA PATOLOGÍA DUAL: siguiendo la filosofía de programa educativo-terapéutico, se trata de ajustes específicos para personas con doble diagnóstico (trastorno adictivo+trastorno mental diagnosticado) que necesitan una serie de intervenciones particulares (evaluación, seguimiento, trabajo multidisciplinar…).
  • PROGRAMAS DE MOTIVACIÓN INTRAPENITENCIARIOS Y COMUNIDAD TERAPEUTICA INTRAPENITENCIARIA: Desde sus orígenes, Proyecto Hombre ha tenido un compromiso de intervención en el medio penitenciario, debido al alarmante porcentaje de personas en cumplimiento judicial que presentan problemas de drogodependencias. Esta intervención se materializa en programas de motivación y acompañamiento dentro de prisión (en algunos centros penitenciarios ofrecemos metodología de Comunidad Terapéutica) para su posterior empoderamiento y seguimiento extrapenitenciario, con especial hincapié en la reinserción sociolaboral. El fin de estas intervenciones es el de cumplir medidas a la vez que se realiza un proceso de rehabilitación, para solucionar el problema de drogodependencia y evitar el reingreso en prisión tras el cumplimento. Estos programas se plantean desde la confianza en el cambio personal que toda persona puede realizar si se le proporcionan los medios y la oportunidad para hacerlo.
  • APOYO PARA FAMILIAS: transversal a todos los programas de Proyecto Hombre. Es una de las señas de identidad y diferenciación del programa educativo-terapéutico. En muchos centros se ofrecen programas específicos para familiares de afectados, tanto para proporcionar información sobre drogas como para realizar apoyo terapéutico para familiares.