¿Es solo un juego? Cuando el juego empieza a preocupar a las familias

Autor: Asociación Proyecto Hombre      19/10/2026     

Con motivo del Día Sin Juego de Azar, Proyecto Hombre invita a madres y padres a reflexionar sobre una realidad presente en el ocio de parte de la población adolescente: en 2025, casi uno de cada cuatro estudiantes de 14 a 18 años había participado en juegos de azar durante el último año (OEDA). Hablar, observar y acompañar son también formas de prevenir.

Jugar forma parte del ocio. También del ocio de nuestros hijos e hijas. Pero las formas de jugar han cambiado.

El móvil y otros entornos digitales han hecho que determinadas modalidades de juego estén disponibles de manera inmediata y formen parte de espacios cotidianos de entretenimiento y socialización. Precisamente por esa cercanía, no siempre resulta sencillo para las familias distinguir entre una actividad de ocio y una conducta que empieza a generar preocupación.

Con esta pregunta, Proyecto Hombre quiere aprovechar el Día Sin Juego de Azar para invitar a las familias a reflexionar sin alarmismos, pero también sin restar importancia a una realidad ante la que la prevención y el acompañamiento son fundamentales.

No existe una única señal que permita a una familia concluir que su hijo o hija tiene un problema relacionado con el juego. La frecuencia, el tiempo o el dinero dedicado al juego, así como los cambios que puedan producirse en otros ámbitos de su vida, pueden ayudarnos a observar cómo está siendo esa relación.

Más que buscar una señal aislada, puede ser importante prestar atención a los cambios: ¿el juego está ocupando cada vez más tiempo?, ¿está afectando a sus relaciones, estudios u otras actividades?, ¿hay preocupación por el dinero?, ¿resulta difícil hablar del tema en casa?

Hacerse estas preguntas no significa asumir que existe un comportamiento potencialmente adictivo. Significa estar presentes y abrir espacios para hablar.

La familia, y el entorno cercano, constituye un espacio fundamental para la prevención. Interesarnos por lo que hacen nuestros hijos e hijas, conocer los entornos en los que se relacionan y hablar de los riesgos asociados al juego puede ayudarles a desarrollar una mirada más crítica y tomar decisiones más saludables.

Por eso, cuando aparece una preocupación, el primer paso no tiene que ser necesariamente prohibir o confrontar.

Y hacerlo antes de que exista un problema es precisamente una forma de prevenir.

Proyecto Hombre desarrolla programas de prevención dirigidos a la infancia, adolescencia y juventud, así como actuaciones específicas para jóvenes y adolescentes en situación de mayor riesgo. Cuando ya existe una conducta problemática relacionada con el juego, la organización cuenta también con intervenciones adaptadas a cada situación y programas de tratamiento desde una perspectiva integral y biopsicosocial.

Las familias forman parte de este proceso. Proyecto Hombre incorpora el acompañamiento familiar dentro de su respuesta ante los problemas relacionados con el juego, porque detrás de una preocupación no solo hay una persona: hay también un entorno que necesita comprender qué está sucediendo y saber cómo actuar.

En ocasiones, las familias pueden retrasar la búsqueda de ayuda porque no saben si aquello que están observando es suficientemente importante o porque temen estar exagerando.

Pero pedir orientación no significa necesariamente que exista una adicción.

Este 29 de octubre, Día Sin Juego de Azar, desde Proyecto Hombre queremos lanzar una pregunta a todas las familias:

Si alguna vez te lo has preguntado, hablar es un buen comienzo.