Proyecto Hombre alerta de una mayor complejidad en las adicciones: perfiles más envejecidos, más soledad y más salud mental
Proyecto Hombre ha presentado hoy el Informe Observatorio 2025, un estudio basado en el análisis de 4.396 personas atendidas en 28 centros y programas de toda España. El informe confirma una creciente complejidad en las adicciones, marcada por el envejecimiento de los perfiles, el aumento de los problemas de salud mental y una mayor presencia de mujeres en tratamiento.
Las personas atendidas tienen una edad media de 40,7 años, frente a los 38,1 registrados en 2016, mientras que las mujeres representan ya el 21,3% de los casos, frente al 16,2% de hace una década. Además, el estudio alerta sobre la cronificación de las adicciones: en el caso del alcohol, transcurren de media casi 20 años entre el inicio del consumo problemático y la búsqueda de ayuda profesional.
“Las adicciones ya no pueden abordarse únicamente desde el consumo de sustancias. Confluyen factores relacionados con la salud mental, la vulnerabilidad social, el empleo o la familia, lo que exige respuestas integrales y coordinadas”, señala Manuel Muiños, presidente de la Asociación Proyecto Hombre.
“Cuando una persona tarda dos décadas en pedir ayuda, hablamos de problemas que han tenido tiempo de afectar a la salud, las relaciones familiares, el empleo y todos los ámbitos de la vida. Llegar antes es fundamental para mejorar los procesos de recuperación”, añade.
Hasta un 30% de las personas atendidas por adicciones pasa gran parte de su tiempo libre en soledad
El Observatorio 2025 identifica el aislamiento social como un factor de vulnerabilidad relevante. Menos de la mitad de las personas atendidas (48,8%) cuenta con un entorno familiar libre de problemas de consumo como principal espacio de relación.
“La adicción no solo rompe la relación con una sustancia, también deteriora las relaciones con los demás. Recuperar vínculos sociales saludables es una parte esencial del tratamiento”, señala Elena Presencio, directora general de la Asociación Proyecto Hombre.
La salud mental agrava el perfil de las adicciones
La salud mental se consolida como uno de los principales desafíos en el ámbito de las adicciones. Según el Observatorio Proyecto Hombre 2025, el 76,9% de las personas atendidas presenta ansiedad severa, el 65,7% depresión severa y el 46,6% ideación suicida.
La situación es especialmente preocupante entre las mujeres: el 60,4% presenta ideación suicida y el 40,8% ha intentado suicidarse a lo largo de su vida.
“Los datos muestran un aumento sostenido del malestar psicológico y evidencian que la salud mental y las adicciones requieren una atención conjunta, especialmente en el caso de las mujeres”, afirma Marta González, presidenta de la Comisión Nacional de Evaluación de la Asociación Proyecto Hombre.
Cocaína y alcohol concentran casi ocho de cada diez tratamientos
La cocaína (42,7%) y el alcohol (36,6%) siguen siendo las principales sustancias asociadas al tratamiento en Proyecto Hombre. Mientras la cocaína predomina entre los hombres, el alcohol continúa siendo la principal sustancia entre las mujeres. El informe alerta además de que los problemas relacionados con el alcohol y el cannabis comienzan a aparecer ya entre los 16 y los 17 años, una realidad que subraya la importancia de la prevención temprana.



Vulnerabilidad social y laboral
El Observatorio constata que muchas personas atendidas afrontan dificultades educativas, laborales y económicas: solo el 9,8% tiene estudios universitarios, el 16,6% depende de apoyos familiares y predominan empleos de baja cualificación. Esta vulnerabilidad es mayor entre las mujeres, con más desempleo, empleo parcial y dependencia económica.
“La recuperación no consiste únicamente en dejar de consumir. También requiere reconstruir vínculos, recuperar autonomía y favorecer la inclusión social”, destaca Elena Presencio, directora general de la Asociación Proyecto Hombre.
Mujeres: más vulnerabilidad y trayectorias diferenciadas
El Observatorio confirma que las mujeres atendidas presentan mayores niveles de ansiedad, depresión e ideación suicida, además de una mayor carga familiar y una mayor exposición a entornos de consumo. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de reforzar una atención especializada con perspectiva de género.
“Las mujeres llegan a tratamiento con trayectorias y necesidades diferentes que requieren respuestas específicas”, señala Paula Quintana, miembro de la Comisión Nacional de Evaluación de la Asociación Proyecto Hombre.
Un modelo integral para abordar una realidad cada vez más compleja
Ante este escenario, Proyecto Hombre defiende modelos de intervención que integren salud mental, inclusión social, empleo y prevención. Actualmente, el 58,1% de las intervenciones se desarrolla en recursos ambulatorios y centros de día. El informe también destaca la importancia de reforzar la prevención temprana y los programas de inserción sociolaboral para favorecer la recuperación y la autonomía personal.