Características sociodemográficas, adicción y soledad en una muestra de personas a partir de 55 años en tratamiento en Proyecto Hombre Baleares

22/12/2021     

Por Magdalena Girart

Introducción:

Las características sociodemográficas, la soledad y la adicción, pueden variar según la edad de las personas. La investigación en contextos clínicos, y en particular en España es escasa. Este estudio examina las diferencias en las características sociodemográficas, la variable soledad y el uso de sustancias, en las personas de más de 55 años, que durante los últimos 5 años (2016-2020), han realizado tratamiento en Proyecto Hombre Baleares.

Objetivos:

El objetivo general de este estudio fue identificar el número de personas de 55 o más años, que durante estos últimos 5 años (2016-2020), han recibido tratamiento en Proyecto Hombre (PH) Baleares. De este objetivo general, surgen varios objetivos específicos: 1). Examinar las diferencias entre dos grupos de edad (de 24-54 y a partir de 55 años), en relación a las variables sociodemográficas (edad, sexo, país de nacimiento, fecha de admisión a tratamiento, tipo de tratamiento), 2) Estudiar las diferencias entre dos grupos de edad (de 24-54 y a partir de 55 años), en las variables relacionadas con la soledad y 3), Investigar las diferencias entre dos grupos de edad (24-54 y a partir de 55 años), en las variables relacionadas con la adicción (sustancia principal, tipo de tratamiento…).

El instrumento utilizado para la recogida de datos fue la “Hoja de notificación individual de admisión a tratamiento por consumo de sustancias psicoactivas”, que recoge información sociodemográfica y datos sobre la adicción. La cumplimentación de este documento la realiza el/la terapeuta en la entrevista de diagnóstico, antes de ingresar a tratamiento. Esta hoja proporciona información, relativa a los 30 días previos al ingreso. 

Resultados:

En las variables sociodemográficas, se observa que un 92% (1,652/1,795) de las personas atendidas en PH Baleares tenían edades comprendidas entre los 24 y los 54 años y un 8% (143/1,795) una edad de 55 o más.

De las 1,795 personas usuarias que conforman la muestra del estudio, el 80,2% (1,439/1,795) son hombres, mientras que el 19,8% (356/1,795) son mujeres. Se observan algunas diferencias en función del sexo, aunque de forma no estadísticamente significativa.

En relación con el tipo de tratamiento, se observa que un 63,3% (1,045/1,100) de las personas con edades entre 24 y 54 años están o han realizado tratamiento ambulatorio, mientras que un 61,5% (88/695), de 55 o más años, están realizando o han realizado tratamiento residencial. Hay diferencias significativas en cuanto al tipo de tratamiento. Existe asociación entre las variables. 

En las variables relacionadas con la soledad, se observaron diferencias estadísticamente significativas entre grupos. Un 73,2% (1,210/1,283) de 24 a 54 años, convive con otras personas (con la pareja, con hijos/as, con pareja e hijos/as, con padres o con amigos/as). En el grupo de 55 o más años, esta cifra se sitúa en el 51,0% (73/1,283).

En relación con la variable número de hijos/as, entre los dos grupos de edad, existe asociación a nivel estadístico. Un 53,8% (889/998) de las personas con edades entre los 24 y los 54 años, tienen un hijo/a o más, de igual manera ocurre con el grupo de a partir de 55 años, con un 76,2% (109/998).

En las variables relacionadas con la adicción, se observa que las sustancias principales por las que los/las participantes acuden a tratamiento, son en primer lugar, la cocaína (43,1%, 774/1795), en segundo lugar, el alcohol (34,8%, 624/1795) y, en tercer lugar, la heroína (9,1%, 164/1795). Se observan algunas diferencias significativas por grupos de edad. En edades comprendidas entre los 24 y los 54 años, el 46,0% (760/774) consume cocaína en mayor medida, mientras que en el grupo de 55 o más años, el 79,7% (114/624) consume alcohol.

Se observaron diferencias estadísticamente significativas entre grupos, en el número de años de consumo de la sustancia principal. En edades comprendidas entre los 24 y los 54 años, el 36,8% (608/610) su consumo es de entre 10 y 19 años. A partir de 55 años, el 91,6% (131/429) su consumo es de 30 años o más. 

En la variable frecuencia de consumo, se muestra que hay asociación estadística entre las variables. El 37,6% (621/717) de las personas con edades comprendidas entre los 24-54 años, consumió la sustancia principal, todos los días (30 días previos al inicio de tratamiento). El 67,0% (96/717) de las personas de 55 años o más, del mismo modo, consumieron la sustancia principal todos los días (30 días previos al inicio de tratamiento).

En cuanto al consumo de otra sustancia, además de la principal, se informó que el 62,2% (1,027/1,056) de las personas con edades comprendidas entre los 24 y los 54 años, han consumido otras sustancias a la vez que la sustancia principal. El 79,7% (114/739), de las personas de 55 o más años, no han consumido otras drogas, además de la principal. Se observan diferencias estadísticamente significativas.

Conclusiones:

Si atendemos a los resultados de este estudio, las principales aportaciones son las siguientes.

En primer lugar, las personas de 55 años o más, realizan en mayor medida un tratamiento residencial, aunque convivan con otras personas significativas y/o tengan hijos/as. Al hacer tratamiento residencial, se alejan de su entorno. Estos datos sugieren, que hay que revisar la metodología de los procesos terapéuticos y adaptarlos a este tipo de población con necesidades específicas (sociales, psicológicas, sanitarias, económicas, formativo/laborales, etc.).

En segundo lugar, el alcohol, es la droga más consumida en edades avanzadas, a partir de los 55 años. Además, los datos nos indican que la mayoría de las personas de edad avanzada, solo consumen alcohol y no consumen otras sustancias. Su consumo es diario y cuanta más edad, hay más años de consumo. Esto afecta a la salud de este colectivo.

Finalmente, en tercer lugar, en comparación con las mujeres, un mayor número de hombres inicia tratamiento por drogodependencias. Estos datos sugieren la necesidad de identificar las barreras de acceso a tratamiento para introducir mejoras que faciliten el acceso por parte de las mujeres. Al-Otaiba, et al. (2012) sugiere que las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir consecuencias negativas por el consumo del alcohol que los hombres y que estos riesgos se ven agravados por la edad.

A partir de estos resultados, se valora la necesidad de realizar una serie de actuaciones para el diseño de estrategias de mejora, como adaptar la metodología de los tratamientos, a las necesidades de las personas de más de 55 años. Analizar otras variables. Incentivar a que la persona haga actividades de ocio y tiempo libre durante el tratamiento y no solamente en la fase de reinserción. Por último, llevar a cabo programas de prevención en personas de edad avanzada.

Bibliografía, aquí.