Conferencia inaugural. Reacción o prevención: cómo abordar el consumo de alcohol y otras drogas en la empresa.

24/05/2022     

Dolors Solé Gómez – Consejera Técnica de Dirección del Centro Nacional de Condiciones de Trabajo (INSST)

“Invertir en salud producirá enormes beneficios”

Gro Harlem Brundtland-Directora General de la OMS (1998-2003)

Abordar el tema del consumo de drogas y otras conductas adictivas en la empresa no es fácil. Aunque desde las organizaciones se considera un problema importante, la receptividad empresarial es escasa. Los motivos son múltiples. Desde considerar que pertenecen a la esfera individual de las personas con lo que ello supone en relación con los derechos y garantías de respeto a la intimidad y confidencialidad de datos relativos a su salud al hecho que, en el caso del alcohol, el entorno social es en cierto modo permisivo estando su consumo arraigado en la sociedad y sus tradiciones.

Querer, poder y tener la oportunidad

¿Por qué va a QUERER una empresa implementar un programa de prevención de consumo de drogas y otras conductas adictivas? ¿Va a PODER hacerlo? ¿Las circunstancias acompañan-OPORTUNIDAD?

Razones para querer actuar

Con relación a la salud de las personas trabajadoras, el modelo de referencia de la empresa va a ser decisivo en su voluntad de actuar o no en los temas de consumo de drogas y otras adicciones. Haciendo un paralelismo con la actuación en salud dentro del ámbito de la prevención de riesgos laborales, de forma esquemática, nos encontramos con los siguientes tipos de empresa:

  • Reactivas: son empresas que niegan su responsabilidad, por lo que hacen menos de lo requerido. Actúan en el momento en que se les presenta el problema.
  • Formalistas: estas empresas aceptan la responsabilidad y cumplen con lo requerido ya sea por presiones externas o por considerar necesario cumplir con sus obligaciones legales.
  • Proactivas: estas empresas se anticipan yendo más allá de lo requerido. A las obligaciones legales añaden actuaciones voluntarias y de mejora de lo estrictamente legal.
  • Generadoras: estas empresas responden a una motivación intrínseca, por lo que no tan sólo cumplen y se anticipan si no que integran la salud en todas las decisiones que toman.

Si lo aplicamos al consumo de drogas y otras conductas adictivas:

  • La empresa reactiva tan solo actuará o buscará soluciones si detecta un caso de consumo excesivo y, en especial, si se producen conflictos internos o con sus clientes, una disminución de la capacidad profesional o daños personales o materiales. Son las empresas que recurren a medidas cortoplacistas de tipo disciplinario, despido o “destierro” a puestos de trabajo, la mayoría de las veces por debajo de la cualificación de la persona, donde no puedan crear conflictos o producir daños.
  • La empresa formalista, se centrará en “prevenir los daños de origen laboral”, sin ir más allá de lo estrictamente obligatorio. Esta empresa basará su actuación en la normativa de prevención de riesgos laborales sobre todo en aquellos puestos de trabajo considerados críticos para la seguridad o, en casos menos frecuentes, en la identificación, disminución y control de aquellos factores de riesgo de origen laboral que pueden influir en el patrón de consumo de las personas trabajadoras como, por ejemplo, jornadas de trabajo prolongadas, imprevisibilidad horaria, trabajos monótonos, aislamiento, condiciones de trabajo penosas, inestabilidad laboral y un largo etc.
  • La empresa proactiva, anticipará los posibles problemas evaluando la situación y proponiendo medidas para optimizar las condiciones de trabajo antes de que aparezca cualquier tipo de daño o conflicto y ofreciendo información y formación amplia en relación con las adicciones.
  • Y, finalmente, la empresa generadora de salud, cuyo modelo de acción se basa en un concepto de salud integral, considerará todas las dimensiones de interés centrando su actuación en diversas líneas complementarias, en particular, la promoción de la salud y bienestar de las personas trabajadoras, la prevención de las adicciones y la asistencia, recuperación y retorno al trabajo de los casos que se produzcan. En estas empresas, los programas sobre consumo de drogas y otras conductas adictivas estarán integrados en programas de salud y bienestar globales considerando todos los determinantes (de trabajo o extralaborales) que influyen en la salud y bienestar de las personas y las posibles interacciones entre ellos.

Relacionado con el modelo de referencia, otro elemento importante es la cultura de la empresa, sus creencias y valores. Es evidente que la empresa no se planteará este tipo de programas si tiene una cultura permisiva o contradictoria con el consumo (en el caso del alcohol: acceso y uso durante las pausas, comida con clientes, actos corporativos, actos sociales…) o de negación del problema (en mi empresa no tenemos estos problemas). En cuanto a las creencias más frecuentes, las razones que las empresas aducen más frecuentemente son el temor a que la implantación de estos programas pueda deteriorar su imagen o reputación creando desconfianza entre sus clientes; la consideración de que este tema pertenece a la esfera personal de los trabajadores y que la empresa no debe intervenir o incluso que, aunque entienden que el consumo de drogas y otras adicciones es un problema importante, ellos no lo tienen. Esto último podría responder en parte a la falta de conocimiento de los efectos del consumo, aunque no sea excesivo, no tan solo en la salud y bienestar de la plantilla, sino también en la organización como, por ejemplo, en la productividad, el clima laboral, el absentismo, el presentismo  o la siniestralidad o incluso en el impacto que tiene en los compañeros y compañeras de trabajo, supervisores etc.

El primer paso es pues QUERER actuar pero para ello la empresa deber tener la capacidad de hacerlo.

Capacidad para actuar

Acompañando a la voluntad de actuar, es necesario que las empresas puedan, tengan la capacidad de hacerlo. Para ello han de disponer de recursos tanto humanos como materiales y económicos, así como establecer, si es necesario, una coordinación y colaboración con entidades u organizaciones externas que puedan darles apoyo en la sensibilización y formación de los actores relevantes así como en el diseño, aplicación y seguimiento del programa.

A nivel interno, la existencia de estructuras como las de salud laboral (Comité de seguridad y salud en el trabajo, servicio de prevención) pueden facilitar la implantación de este tipo de programas.

Un elemento importante en lo relativo a la capacidad de actuar es la sensibilización y formación de los actores más relevantes como empresarios, trabajadores, supervisores, personal del servicio de prevención, de recursos humanos, etc.

A ese QUERER y PODER deberemos añadirle un tercer factor: la OPORTUNIDAD de actuar.

Oportunidad de actuar

Esta oportunidad de actuar viene de la mano de la existencia de políticas públicas principalmente en el ámbito de la salud pública y de la salud laboral, reforzadas con planes de acción y recursos para sensibilizar, asesorar y poner a disposición de las empresas recursos como materiales, subvenciones, acceso a servicios especializados o de acuerdos entre la administración y los agentes sociales para la prevención y tratamiento de las adicciones.

Factores externos, como las normas sociales y culturales de la sociedad en general y de los valores, comportamientos y expectativas del entorno familiar en particular pueden ser facilitadores o barreras a la puesta en marcha de estos programas.

La presencia en la comunidad de organizaciones, instituciones, asociaciones (por ejemplo: empresariales, sindicales o de atención a las drogodependencias) de apoyo ya sea formal o informal en áreas como la sensibilización, formación, prevención, promoción, inserción o reincorporación al trabajo configuran las circunstancias adecuadas para la colaboración y fomento de la implantación de estos programas en la empresa.

Estrategias de actuación

Dos son los elementos transversales que caracterizan una buena práctica en la prevención del consumo de drogas y otras adicciones en la empresa:

  • Un enfoque integral que aborde todos los factores estructurales, organizativos, del entorno y sociales que conforman la cultura del consumo de drogas y otras adicciones en la empresa e incluso fuera de ella, bajo el paraguas de un programa de salud y bienestar más amplio y coherente con las actuaciones de prevención de riesgos laborales. En cualquier caso el objetivo del programa ha de ser de apoyo y acompañamiento y no tener un carácter punitivo.
  • La imprescindible coproducción mediante la participación directa de los posibles “usuarios/destinatarios” del programa en todas sus fases (diseño, gestión, ejecución y evaluación) fomentando las decisiones compartidas.

Las líneas de actuación básicas y las medidas a aplicar en empresa pertenecen y deben articularse a tres niveles:

  • La PREVENCIÓN: Introduciendo medidas para mejorar la calidad de vida y de trabajo y la formación e información de todos los agentes relevantes, promoviendo la cultura de la salud y creando entornos saludables. Esa prevención pasa por potenciar los factores positivos y minimizar o eliminar todos aquellos factores del entorno laboral que pueden inducir, mantener o provocar recaídas (ver Tabla 1) y por la sensibilización y formación de todos los agentes implicados: personas trabajadoras, mandos intermedios, delegados de prevención, de personal, servicio de prevención, etc. De especial relevancia es informar sobre la importancia de no adoptar comportamientos o actitudes sobreprotectoras que pueden suponer una barrera o lastre para la demanda de ayuda o recuperación de la persona con adicciones.

RELACIONADOS CON LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO RELACIONADOS CON EL PUESTO DE TRABAJO RELACIONADOS CON EL AMBIENTE LABORAL
Jornadas de trabajo prolongadas Trabajo a turnos y nocturno Pausas y descansos insuficientes Sobrecarga de trabajo Escasa perspectiva de promoción Movilidad y desplazamientos frecuentes Trabajos repetitivos, monótonos o peligrosos Condiciones climatológicas adversas Contaminación ambiental Trabajos aislados sin contacto con otros Acceso a las sustancias por proximidad Cultura del puesto o profesión Conflictividad laboral Inestabilidad laboral Ambiente de gran competitividad Consumidores en el centro trabajo Cultura permisiva  

Tabla 1- Factores de riesgo laboral que favorecen el consumo

  • La ASISTENCIA: Procediendo a la detección precoz de los casos, canalizando la demanda y proporcionando a las personas información, asesoramiento y orientación hacia un tratamiento especializado de atención a su problema de salud garantizando el derecho a la intimidad y la confidencialidad debidas.
  • La REINSERCIÓN: Negociando y favoreciendo la recuperación y reincorporación al puesto de trabajo, la adaptación o cambio temporal de puesto de trabajo, y consensuando una política que considere medidas de acompañamiento durante la rehabilitación, el mantenimiento de los derechos laborales y la normalización dentro de la empresa del proceso de reinserción.

En cualquier caso el programa sobre consumo de drogas y otras adicciones debe ser objeto de consenso entre todos los agentes implicados, plantearse por escrito y ser conocido por todos los integrantes de la empresa. La inclusión de estos temas en la negociación colectiva puede ayudar a clarificar el objetivo de los programas y a asegurar el carácter no punitivo y no discriminatorio del programa. 

Empresa saludable

Varias son las características que hacen a las llamadas “Empresas saludables” el marco ideal para la integración de estos programas:

  • Existe una política por escrito y un programa de salud global basado en un concepto de salud integral y centrada en las personas, que se integra en el plan de prevención de riesgos laborales y en el cual tendría cabida el plan de acción sobre adicciones en el trabajo.
  • El compromiso y la participación de todos los agentes implicados están garantizados y existen elementos que favorecen la toma de decisiones compartidas y el consenso.
  • Dispone de estructuras y recursos dedicados a los temas de salud y bienestar que, en el caso de ser necesario, reciben formación y colaboran con consultores, organizaciones externas…
  • Considera todos los determinantes de salud (factores de riesgo y de protección) a todos los niveles: individual, del entorno y de la organización.
  • Asegura la continuidad de las intervenciones en salud evitando acciones puntuales o cosméticas.

En conclusión, el lugar de trabajo es un buen escenario para promover hábitos de vida saludables, incluido el abordaje del consumo de drogas y otras conductas adictivas. Estas intervenciones, para ser efectivas, deberían incorporarse a un programa de salud integral, sistemático, bien planificado y con vocación de continuidad, derivado de la negociación y consenso entre todos los actores implicados. Los elementos imprescindibles de este programa son la sensibilización, información y educación, el asesoramiento y apoyo en situaciones de crisis y la gestión de los casos que se pueden presentar, sin olvidar que también es de vital importancia la creación de entornos de trabajo libres de factores que puedan influir en el consumo y que favorezcan hábitos de vida saludables.

Bibliografía:

Mutua Navarra “El alcohol y otras drogas en el ámbito laboral. Una realidad que afrontar.” Colección recomendaciones para una empresa saludable (2011)

UGT (2015) Drogodependencias y adicciones en los ambientes de trabajo: buenas prácticas de regulación y gestión negociadas.

Ministerio de Sanidad “Estrategia Nacional Sobre Adicciones 2017-2024”.

INSST “NTP 1116: Mantenimiento y vuelta al trabajo: procedimiento” – Año 2018

INSST “NTP 1045: Salud mental: etapas para su promoción en la empresa en la empresa”- Año 2015

INSST “NTP 780: El programa de ayuda al empleado (EAP): intervención individual en la prevención de riesgos psicosociales”-Año 2007


Descargar texto en PDF