ENTREVISTA: Joan Ramon Villalbí, Delegado de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD)

15/11/2021     

Autor: Paola Lami

Joan R Villalbí es Licenciado y Doctor en Medicina, Master en Salud Pública, y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.

Antes de asumir la Delegación del Gobierno en noviembre de 2020, ha centrado su carrera profesional en el diseño, gestión y evaluación de programas y servicios en el campo de la salud pública y las adicciones, así como de atención primaria de salud. Ha desarrollado estas actividades en la Agència de Salut Pública de Barcelona, el Institut Municipal de Salut Pública y el Ayuntamiento de Barcelona, el Institut Català de la Salut, el Ayuntamiento de l’Hospitalet del Llobregat, y el Servicio Social de Higiene y Seguridad del Trabajo. Hasta su nombramiento como Delegado del Gobierno fue profesor asociado de la Universitat Pompeu Fabra.

Ha publicado unos 250 trabajos en revistas profesionales y científicas de su ámbito de trabajo, recogidos en PubMed. Ha servido en la junta directiva de diversas organizaciones profesionales y científicas, como la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, el European Network for Smoking Prevention, o la Societat de Salut Pública de Catalunya i Balears.

1.           Después de ocho meses en el cargo y con toda su experiencia en adicciones, ¿cuál es el balance que realiza, y qué logros destacaría?

Cuando tomé posesión como Delegado de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD) encontré un equipo excelente de personas, y desde entonces hemos estado trabajando sin pausa. El marco lo teníamos bien establecido: una Estrategia Nacional sobre Adicciones definida hasta el año 2024, un Plan de Acción 2018-20 ya en su etapa final y que había que evaluar para preparar el nuevo Plan de Acción 2021-24, la expectativa de unos posibles fondos europeos que llegarán al ámbito de las adicciones, y un contexto muy duro planteado por la pandemia COVID-19.

Con la pandemia, la Delegación ha tenido como objetivo prioritario contribuir a garantizar la asistencia a un grupo vulnerable al COVID-19, teniendo en cuenta que las características de algunos de los entornos frecuentados pueden aumentar su riesgo.

Por otra parte, se ha desplegado un esfuerzo de comunicación preventiva ante falsos mensajes sobre COVID-19 y uso de drogas como el tabaco o el  alcohol.

 La cultura científica debe ser una piedra angular de la comunicación. En temas sensibles como los de salud, estamos más obligados que nunca a contribuir con contenidos que atiendan las necesidades de información.

Además, hay que tratar las consecuencias de esta pandemia. Las experiencias traumáticas pueden llevar en el futuro a un mayor riesgo de consumo de drogas, trastornos de salud mental, conductuales… por ello, apoyamos la investigación orientada a comprender el impacto de la pandemia.

Finalmente, quisiera decir que para nosotros es crucial mantener un esquema de relaciones fluido con todos los actores implicados en las drogas y las adicciones: en el Ministerio, en la Administración General del Estado, en las comunidades autónomas y en las corporaciones locales, y también en el tercer sector, que tiene un papel tan relevante en este campo. Personalmente dedico mucho tiempo a mantener y reforzar la red de relaciones, comunicación y colaboración con todos ellos, pues es lo que hace posible que a lo largo de los años tengamos Planes ambiciosos que consiguen activar cambios reales.

2.          La Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas acaba de presentar el protocolo de inclusión de la perspectiva de género en prevención de adicciones, ¿qué significa incluir la perspectiva de género y qué consecuencias prácticas tiene para la prevención de adicciones?

La perspectiva de género impregna como principio rector la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-24, que la incorpora en todos sus objetivos. En el mismo sentido, el Plan de acción incluyó una visión transversal de género, incluyendo las necesidades específicas de la mujer en las acciones planteadas. Aunque para algunos fármacos -como las benzodiacepinas- las mujeres tienen mayor uso y dependencia, en general los hombres tienen mayor consumo de muchas sustancias adictivas, desarrollan en mayor medida adicción, y muestran mayor mortalidad. Pero precisamente por esto, muchas veces los servicios y los programas han pensado menos en las mujeres que puedan necesitarlos, y esto puede plantear barreras que hay que levantar.

Quisiera destacar algunos aspectos en los que hemos trabajado estos meses.

En primer lugar, visualizando el género al presentar los datos. Por ejemplo, en los informes de nuestras encuestas los datos se presentan siempre de modo que las diferencias por género no queden ocultas, sino que se puedan apreciar y tener en cuenta al valorar luego alternativas de intervención. En segundo lugar, primando en las intervenciones preventivas un enfoque de género. Necesitamos más investigación que confirme si hay diferencias de género en muchos programas de prevención de eficacia demostrada, y en todo caso tener en cuenta el género en los programas. Finalmente, facilitando estudios sobre barreras de género y propuestas para levantarlas en colaboración con actores comprometidos, como el protocolo mencionado, que se ha preparado en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), y creemos que esto ayudará a que se adopte en muchos servicios.

3.          ¿Qué retos estratégicos se plantea la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas en los próximos años de post pandemia y hasta 2024?

La estrategia en materia de adicciones está definida en el horizonte 2017-24, y recoge los retos estratégicos derivados de los datos y las tendencias existentes. Ahora bien, cada momento plantea especificidades, y en la preparación del nuevo Plan de Acción 2021-24 las vamos a incorporar. En nuestro caso, hay aspectos que cobran protagonismo. Destaca la respuesta a la pandemia y cómo ha afectado a nuestro ámbito, queremos gestionar muy bien los fondos europeos que puedan llegarnos de modo que toda la red que responde a las adicciones en España pueda reforzarse. También destaca la necesidad de concentrar los esfuerzos preventivos en los programas que han demostrado su efectividad. El Portal de Buenas Prácticas que estamos desarrollando en estrecha colaboración con la Región de Murcia va en esta dirección. Conjuntamente con otras estructuras del Ministerio y de los servicios autonómicos, queremos trabajar en el abordaje de los problemas que plantean fármacos con potencial adictivo. Por otro lado, la preocupación por las adicciones comportamentales lleva años presente, y vamos a seguir empeñados en ayudar a que encuentren respuesta. Quiero expresar también que el alineamiento de nuestras prioridades con los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscando un futuro saludable y sostenible para la población infantil y adolescente constituye un reto muy concreto, que comparte todo el Gobierno.

4.- En la Asociación Proyecto Hombre acabamos de presentar la campaña “#CombateLoInvisible”              precisamente          para   poner de manifiesto           la “normalización” social del consumo de sustancias ilegales. Este es precisamente uno de los retos a los que se enfrenta el Plan Nacional Sobre Drogas, ¿cuáles diría que son las claves para “combatir” la normalización social del consumo de sustancias?

Este empeño de vuestra asociación es muy relevante. El entorno es un contribuyente fundamental a la salud de una sociedad, y en concreto de la salud y bienestar de la infancia. El entorno debería ser promotor de la salud. De ahí nuestro empeño por la prevención ambiental, cuyo valor es fundamental. En la medida en que algunas conductas y consumos no se perciben como ‘normales’ por parte de los adolescentes, su práctica será menos habitual. Se ha visto claramente con el tabaco: sin anuncios y sin consumo en la mayor parte de espacios públicos, el tabaquismo cayó en picado entre la población adolescente. Este semestre precisamente vamos a desarrollar varias actuaciones para fomentar esta perspectiva, en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y con gobiernos municipales que tienen un papel clave en este campo.

5.          Una de las preocupaciones de las entidades que trabajamos la prevención son los datos actuales de las adicciones comportamentales. Por poner de manifiesto algunos datos: el 18% de la población de adolescentes y jóvenes de 14 a 18 años hace un uso abusivo de las tecnologías de la información y la comunicación. Un 0,9% de la población española son personas catalogadas como jugadores patológicos, ¿cuáles son las líneas de trabajo a seguir para hacer frente estas adicciones sin sustancia?

La encuesta refleja la realidad y su contexto social, cultural y económico. Nunca ha habido una generación joven tan conectada al mundo digital; los medios digitales y las tecnologías ofrecen unas nuevas oportunidades para la educación. Las redes sociales tienen potencial para incitar, conectar y movilizar a esta generación como nunca antes, pero esto también tiene su cara negativa, si no se saben utilizar adecuadamente estas tecnologías existe el riesgo de que favorezcan el desarrollo de adicciones.

Aquí también hay que impulsar la prevención ambiental, dados los indicios de relación entre accesibilidad al juego y su frecuencia e intensidad, que pueden estar en el origen del juego patológico. Hay que estudiar la dimensión social de los riesgos generados por el juego, valorar factores de riesgo, identificar si  hay grupos más vulnerables a desarrollar juego problemático, y analizar las dinámicas del juego en jóvenes.

6.          La dificultad para la inserción laboral de las personas con trastornos por uso de sustancias es una realidad a la que se enfrentan instituciones, sociedad y gobierno, y que la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017- 2024 pretende abordar, ¿con qué líneas de actuación o trabajo?

Esto es todo un reto, más aún en un contexto como el nuestro. Vamos a tratar de identificar y favorecer la implantación de aquellos programas que contribuyan a la inserción de las personas que han sufrido adicciones. Este horizonte es además clave para el mejor pronóstico de su tratamiento.

7.           Las actuaciones dirigidas a las personas y su contexto, familias, comunidad y conjunto de la sociedad, son fundamentales para alcanzar una sociedad más saludable e informada, pero también una sociedad más segura frente a las situaciones de adicción, ¿qué tiene que suceder de aquí a 2024 para que esto sea así? ¿Cuál es el factor clave para que esto suceda?

La prevención en el ámbito de las drogas, persigue reducir los consumos y, por tanto, el desarrollo de abuso mediante la promoción de la salud, el bienestar y la autonomía de las personas. Va más allá de las actuaciones específicas relativas a las drogas, aunque inevitablemente incluirá elementos específicos. En la infancia, el valor de los esfuerzos más generales (educación emocional, habilidades parentales…) será más importante, en la adolescencia el valor de los programas más específicos será mayor. Tenemos muy presente que las acciones que cuenten con la participación de la ciudadanía van a tener mayor viabilidad e impacto.

8.          Desde 1985 el Plan Nacional Sobre Drogas ha sido y es un referente en Europa en el diseño de las políticas en materia de adicciones, ¿cómo se ha promovido el abordaje biopsicosocial?

Los estilos de vida son los principales determinantes para la salud. El estilo de vida comprende nuestras actitudes y creencias, así como nuestra conducta en áreas como la alimentación, el uso de alcohol, tabaco y otras drogas, la práctica de ejercicio físico o las actividades de ocio. El estilo de vida se desarrolla en estrecha relación con las condiciones de vida que nos impone nuestra sociedad.

Por ello, la salud en todas las políticas debe tener como elementos centrales el abordaje de los determinantes de la salud, de las desigualdades y la acción intersectorial. Necesitamos una salud pública capaz de responder al mundo globalizado y a sus vertientes políticas, sociales y económicas.

En este sentido, las políticas sobre drogas deben de promover la salud colectiva, no sólo mejorar la salud de los individuos. Una aproximación integral a la política de drogas debe implementar medidas basadas en la evidencia en cada nivel de intervención.

9.          ¿Cómo valora la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas el papel del tercer sector en el ámbito de las adicciones? ¿Y, en concreto, el trabajo que se realiza desde Proyecto Hombre?

El tercer sector es la sociedad civil organizada, de modo que es un actor clave en las políticas sobre adicciones, y Proyecto Hombre ha ocupado un espacio clave en nuestro país trabajando desde que se formuló el primer Plan Nacional sobre Drogas en la atención a las drogodependencias. De hecho, en España la red que tenemos para atender a las adicciones se basa en un mosaico diverso de servicios y programas del sector público y del tercer sector. Servicios que se financian con recursos públicos para poder ofrecer servicios universales. Servicios que se concretan en el ámbito local para ofrecer ayuda cercana a quien la necesita, pero que responden no solo a los planes municipales sino también a los autonómicos, y al Plan Nacional que preparamos en la Delegación con todos los actores, y sin dejar de mirar a la estrategia europea. El mayor logro de las políticas sobre adicciones a mi entender ha sido saber trabajar en red.

10.         España continúa siendo el segundo país consumidor de cocaína de toda Europa; durante 2020 el 39% de los ingresos en Proyecto Hombre fueron a causa de la cocaína, ¿cómo abordar esta situación de las drogas en España?

A lo largo del tiempo varían las sustancias que nos plantean mayores retos. Primero fue la heroína, luego la cocaína… si lo miramos bien, el alcohol es la primera, pero no siempre se percibe así socialmente. Hay una ecología compleja que relaciona el consumo con la oferta y el precio en el mercado, muy influida por las rutas del tráfico internacional…

11.          En 2018, el 77,9% de los jóvenes de 14 a 18 años había consumido alcohol alguna vez, el alcohol sigue siendo la droga legal más consumida en España, ¿cuál es la evaluación que hacéis de las acciones de prevención frente a este tema? ¿La prioridad está en la Ley de Alcohol y Menores como estrategia para abordar este consumo?

En la Delegación siempre hemos fomentado un enfoque multisectorial para proteger a los jóvenes de los daños que puede causar el alcohol y evitar las consecuencias negativas de su consumo, contando con la participación de los servicios educativos, sanitarios, cuerpos de seguridad, ONG y medios de comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar a las personas adultas. Configuran el grueso de las personas con consumo de riesgo, lesionadas por culpa de la influencia del alcohol en la conducción, y de las que demandan tratamiento. Sobre todo, son el espejo en que se miran los adolescentes. Como ha mostrado la experiencia del tabaco, al bajar el consumo de los adultos jóvenes, ha bajado aún más en los menores.

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