José Antonio Marina: «He visto cómo la sociedad española ha ido perdiendo interés por el problema de las adicciones»

09/02/2021     

Por Natalia Cabrero Picó, Comunicación Proyecto Hombre.

Jose Antonio Marina, es filósofo, escritor y pedagogo. Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, Catedrático de Bachillerato y Director del Proyecto Centauro, el pensador ha dedicado muchos años de su vida a investigar sobre la inteligencia y los mecanismos de la creatividad. Actualmente está investigando sobre el papel de las nuevas tecnologías en la actualidad actual.

Premio Anagrama de ensayo y Premio Nacional de Ensayo. Es además, creador de la Universidad de Padres (www.universidaddepadres.es), un proyecto pedagógico para colaborar con los padres durante todo el proceso educativo de sus hijos.

APH: ¿Cómo funciona la Universidad de Padres?

JAM: Lo que distingue nuestro proyecto de otras iniciativas análogas es que no proporcionamos recetarios. Nuestro objetivo es desarrollar el “talento educador” de los padres, para que sean capaces de tomar las decisiones mejores. Cada caso es diferente, porque lo son los padres, los hijos y las circunstancias sociales y culturales. Para acompañar a los padres en todo el proceso educativo, deben matricularse según la edad de sus hijos, porque los consejos generales sirven para muy poco. Además, cada curso tiene un tutor que se encarga de estar en contacto con los padres y favorecer la interacción entre ellos. Hay siempre foros abiertos en los que preguntar, sacar temas, compartir experiencias. Los padres se sienten muchas veces solos y este contacto les resulta muy útil.

APH: ¿Qué acogida tiene en el ámbito educativo la Universidad de Padres? ¿y entre las familias?

JAM: Todo el mundo reconoce la necesidad que tienen los padres de contar con ayuda en la tarea de educar a sus hijos, que cada día se va haciendo más difícil por la complejidad de la sociedad. La Universidad de Padres tiene una vocación investigadora que se ha concretado en la publicación de la BIBLIOTECA UP, con el objetivo de que padres y docentes pudieran tener acceso a una misma información sobre temas psicológicos y educativos. Lo que queremos fomentar es la colaboración de los Centros educativos con la UP. De esa manera serviríamos de conexión entre las familias y los centros, relación que en ocasiones no funciona con la fluidez debida.

APH: ¿Cómo cree que influye la implicación de los padres y madres en el proceso educativo de sus hijos e hijas en su futuro como personas dentro de la sociedad? ¿Cree que esa implicación influye en las adicciones futuras de los menores?

JAM: Cuando medimos lo que se denomina “efecto escuela”, es decir, la influencia de la escuela en el éxito o fracaso de un niño, es algo más del 30%. El resto depende de tres factores principales: la personalidad del alumno, la familia y el entorno social. La influencia de la escuela aumenta cuando colabora con las familias e intenta mejorar el entorno social, y lo mismo sucede con las familias. Recordamos a los padres que su función educativa es doble: (1) la que ejercen directamente sobre sus hijos, (2) la que ejercer sobre el entorno en que viven sus hijos. Esto es enormemente importante respecto al tema de las adicciones.

La influencia de la escuela aumenta cuando colabora con las familias e intenta mejorar el entorno social, y lo mismo sucede con las familias

APH: ¿Cuál cree que son los valores fundamentales que se trasmiten a los menores cuando hay una implicación de sus familiares en su educación?

JAM: Los niños van adquiriendo hábitos que van a configurar su carácter. La familia influye siempre, pero puede influir bien o mal. Lo importante es que sepan fomentar los hábitos convenientes, que son intelectuales, afectivos, ejecutivos y éticos.

APH: En una entrevista publicada en EL País, afirma que “hasta un 12% de los alumnos tienen problemas de atención” y que “el uso de móviles está dificultando la atención voluntaria. Al mirarlo y volver a la tarea podemos perder hasta el 40% de la información que manejábamos.” Habla de un síndrome compulsivo. ¿Esta circunstancia puede afectar al aumento del consumo de juegos y apuestas online en menores?

JAM: Antes he mencionado la importancia de los “hábitos ejecutivos”, que son los que tienen que ver con el control de la propia conducta. Lo expliqué en “La inteligencia ejecutiva” y constituye el núcleo del modelo de la UP. Los hábitos principales son el control de la atención, el bloqueo de la impulsividad, la regulación emocional, el mantenimiento del esfuerzo, la capacidad reflexiva. Cuando estos hábitos no son lo suficientemente fuertes, el sujeto puede tener problemas de atención, impulsividad, hiperactividad o dependencia.

Las conductas adictivas responden a un “sistema oculto” que alimentamos sin darnos cuenta

APH: ¿Qué retos hay en el ámbito educativo en relación a esta problemática?

JAM: He repetido muchas veces que el poco éxito en la lucha contra las adicciones depende de un conocimiento superficial del tema. El “modelo médico” que considera que un drogodependiente es un enfermo sirvió para enfocar mejor el tratamiento de los pacientes, pero no para prevenir las adicciones. Las conductas adictivas responden a un “sistema oculto” que alimentamos sin darnos cuenta. La cultura actual fomenta la adicción por caminos que van desde el consumismo, a una mala concepción de los derechos, a un culto de deseo, a una industria de la felicidad, a una incapacidad de soportar la frustración, a una desconfianza hacia el futuro, y a un descrédito de la imposición de límites. Es un coctel explosivo.

APH: Proyecto Hombre cumple 30 años, y algunos de nuestros retos de futuro en relación a los adolescentes en la actualidad son el consumo precoz de sustancias y su relación con las nuevas tecnologías, ¿hacia dónde cree que van los retos de las adicciones?

JAM: Las adicciones continuarán en aumento mientras continuemos alimentando el “sistema oculto” que impulsa a la adicción.

APH: ¿Qué papel tiene la sociedad en relación a los valores que se trasmite a los niños y niñas?

JAM: Decisivo. La personalidad es una mezcla de genética y cultura. Hay sociedades inteligentes y sociedades estúpidas, y eso repercute en el modo de pensar y de actuar de sus miembros.

Hay sociedades inteligentes y sociedades estúpidas, y eso repercute en el modo de pensar y de actuar de sus miembros

APH: ¿En qué medida afectan las adicciones de los jóvenes en su futuro como adultos y cómo afecta esto a la sociedad en general?

JAM: He incluido las adicciones entre los fracasos de la inteligencia. Limitan la capacidad de pensar y de decidir. Es destructiva para personas y para familias. La sociedad se preocupa del problema cuando se convierte en un “problema de seguridad pública” y entonces intenta controlarlo policialmente. Eso sucedió con la heroína. En cambio, es muy tolerante con las conductas que solo afectan a la vida personal. Creo que una “sociedad inteligente” debe -y puede- hacerlo mejor. He colaborado durante muchos años con la FAD y también, aunque en menor medida con Proyecto Hombre, y he visto cómo la sociedad española ha ido perdiendo interés por el problema de las adicciones.