El voluntariado pone en valor la solidaridad con su presencia acogedora

10/02/2021     

Por Inmaculada Merino, Diplomada en Trabajo Social, experta en terapia familiar sistémica y Postgrado en Bioética y Humanización de la Asistencia.

A lo largo de la historia el voluntariado ha estado presente en espacios afectivos de acompañamiento a las personas más vulnerables. Esta proximidad que acoge y que cuida es una de las señas de identidad del voluntariado.

El voluntariado ha sido capaz de adaptarse a los cambios y dar respuesta a las nuevas necesidades sociales. A su vez, las motivaciones, inquietudes y perfiles de las personas voluntarias también han ido evolucionando por lo que ha sido necesario adaptarse a este nuevo contexto. Desde el voluntariado presencial hasta los que trabajan en tareas de gestión para la mejora de diversos proyectos solidarios, el voluntariado representa la esencia de los valores que humanizan nuestro mundo.

Hoy la humanidad afronta una crisis sanitaria y social global sin precedentes. El impacto del Covid-19 nos afecta individualmente y socialmente y provocará cambios en cada uno de nosotros, pero también en las estructuras de nuestro mundo.

En el ámbito de la solidaridad y en concreto en el voluntariado, toca repensar y reinventarse para poder seguir al lado de las personas a las que atendemos y evitar que no queden aún más aisladas. Hemos asistido en estos tres últimos meses a procesos tan sorprendentes como tratar de confinar “a los desconfinados de la vida” para ahora devolverlos a un desconfinamiento mayor.

Muchas personas se preguntan ¿Qué va a pasar?; las personas voluntarias se preguntan ¿Qué podemos hacer?

El voluntariado representa una de las expresiones más potentes de participación ciudadana. Las voluntarias y voluntarios han respondido rápida y sobradamente a la emergencia vivida. Desde los primeros días de la pandemia se articuló toda una red de personas voluntarias que fue ampliándose cada día y que han cosido miles de mascarillas, tan necesarias y vitales las primeras semanas, otros se han organizado para dar respuesta a las personas más dependientes y poder suministrarles los medicamentos que necesitaban y así evitar que salieran de sus casas, otros han escrito cientos de cartas, han grabado vídeos y han realizado video-llamadas para que las personas atendidas pudieran verles y así mantener ese hilo de esperanza renovando las energías para continuar sosteniendo la situación…

Cabe destacar también que en estos meses se han ofrecido muchas personas para incorporarse  al voluntariado. La solidaridad ciudadana una vez más  ha dado muestras de generosidad. Hemos presenciado una explosión de gestos solidarios, de creatividad e ingenio que nuevamente vuelve a mostrar lo mejor de nosotros mismos en una situación de mucha dificultad. Muchas veces las personas voluntarias no tienen tiempo, o no tienen suficiente  salud, o son ya muy mayores pero siempre tienen el corazón dispuesto para lo que se pueda ofrecer.   

Es una gran oportunidad para que las organizaciones de voluntariado generemos conciencia respecto a nuestra contribución social indispensable para construir una sociedad más justa que tenga en cuenta a las personas más vulnerables.

Ahora, que de manera progresiva reiniciaremos nuestras actividades y los hábitos que hemos visto detenidos por un largo tiempo, ya nada será igual. Muchos aspectos de la vida comenzarán a producirse desde otras bases que construirán nuestra nueva sociedad.

Es importante tomar conciencia de estos cambios que también repercuten en el voluntariado y ser conscientes de la nueva etapa que nos toca vivir y que requiere pensar juntos para dar respuesta a los retos y las oportunidades nuevas que se nos presentan.

El voluntariado es sinónimo de compromiso en sus diferentes expresiones y significados especialmente en los contextos de mayor vulnerabilidad poniendo el foco en ¿Cómo puedo mejorar tu vida?, ¿Cómo puedo acompañarte para que comprendas que no estás sólo?, ¿Cómo puedo contribuir a que vivas plenamente?

Las personas voluntarias son personas sencillas que han decidido comprometerse y poner su corazón y esto implica dejarse afectar y dejar afecto. Esta presencia que cuida, que está próxima es sin duda lo más valioso que podemos aportar y lo que hace que nuestras vidas se sostengan.

Las personas que comparten este sentir que mueve al voluntariado y lo hacen vida cada día, se vuelven más amorosas, más pacientes, más generosas y ponen luz en espacios de mucha oscuridad donde el sufrimiento, la exclusión, la desigualdad y la injusticia se atrincheran. El voluntariado nos recuerda que somos interdependientes, que nos necesitamos los unos a los otros y  representa esa ciudadanía del mundo que está llamada a forjar un futuro común en el planeta, en la casa de todos.

Las personas voluntarias son personas sencillas que han decidido comprometerse y poner su corazón y esto implica dejarse afectar y dejar afecto. Esta presencia que cuida, que está próxima es sin duda lo más valioso que podemos aportar y lo que hace que nuestras vidas se sostengan.