La prevención de las adicciones en el ámbito laboral en el marco de los programas corporativos de promoción de la salud en el trabajo

24/05/2022     

Autor: José Luis Cebrián Angulo (Servicio Actividades Preventivas de Riesgos Laborales de Umivale Activa MCSS nº3)

Mejor es prevenir que curar”. Lo aseveró el filósofo holandés Erasmo de Rotterdam en el siglo XV pero es una afirmación que aún a día de hoy deben de tener muy presente todas aquellas organizaciones que aspiren a generar entornos de trabajo saludables para sus plantillas. Esta aseveración, aplicada al ámbito laboral, viene a reforzar la idea de que la clave para garantizar la seguridad y salud en las empresas radica en la prevención, donde una apropiada identificación y evaluación de riesgos laborales, seguida de la implantación de las medidas preventivas adecuadas contribuirá a eliminar o reducir la siniestralidad en las organizaciones. Del mismo modo, el establecimiento de programas de promoción de la salud en el entorno laboral (incluyendo en el seno de los mismos la prevención de las adicciones) puede influir favorablemente en la frecuencia de aparición de enfermedades o en su gravedad.

En el año 1996 la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo elaboró la Declaración de Luxemburgo. Un documento de consenso entre todos los países miembros en el que se configuraba el marco de referencia y los principios que debían guiar la actuación de la Red.

En dicha Declaración se señala que “la Promoción de la Salud en el lugar de trabajo (en adelante PST) tiene por objetivo aunar los esfuerzos de los empresarios, los trabajadores y la sociedad para mejorar la salud y el bienestar de las personas en el lugar de trabajo”.

Basándonos en los principios marcados en la Declaración de Luxemburgo podemos afirmar que para una buena gestión de la salud en el trabajo se deben combinar de forma dinámica, simultánea y complementaria dos formas de actuación: la reducción de los factores de riesgo y el desarrollo del bienestar físico, mental y social.

Para lograrlo, resulta necesario incluir dentro del Plan de Prevención de las empresas el desarrollo e implementación de programas de PST, para cuyo desarrollo debe existir:

  • La obligación previa de la empresa respecto al cumplimiento de la normativa de PRL y su adecuada gestión de los riesgos.
  • El compromiso de la Dirección y la participación de todos los actores implicados.
  • La integración de los programas de PST en el sistema general de gestión de la empresa.

Hay que tener presente que las políticas de PST reportan beneficios tanto a las trabajadoras y trabajadores, como al empresario y, en definitiva, a toda la sociedad, que se traducen, entre otros en:

  • Una reducción de la accidentabilidad y las enfermedades, especialmente las crónicas.
  • El aumento de la productividad empresarial y, correlativamente, una disminución del absentismo y del presentismo. Por cada euro invertido en programas de PST se genera un ROI de entre 2,5 a 4,8 euros en absentismo y 2,3 a 5,9 euros en costes de enfermedad (Datos informe Trabajadores sanos en Empresas Saludables de la ENWHP).
  • Una mejora del clima laboral, la motivación y la participación.
  • Promueve la identificación con los valores de la empresa y, con ello, la retención de talento y la disminución de la rotación.
  • Mejora la reputación para las personas trabajadoras, para las empresas y para la comunidad donde éstas se ubican.
  • Disminuye los costes sociales sanitarios (hasta un 26%), de seguridad social y de seguros, y contribuye a la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía. (Datos informe Trabajadores sanos en Empresas Saludables de la ENWHP).
  • Mejora el medio ambiente, la contaminación, la accesibilidad a transportes y polígonos, etc.

Es por ello que las empresas socialmente responsables no deben permanecer al margen de los problemas que generan las conductas adictivas. Al igual que en la sociedad, en el ámbito laboral las adicciones vienen determinadas por la interacción de diversos elementos y factores que aumentan o disminuyen el riesgo de padecerlas. Por tanto, el ámbito laboral se considera un espacio propicio donde actuar sobre las causas y los efectos que generan las conductas adictivas. Una forma adecuada de llevarlo a cabo puede ser la implementación de programas de prevención de conductas adictivas en el marco de los programas de PST desarrollados por las empresas.

Las actuaciones empresariales en materia de PST deben partir de un diagnóstico inicial que permita conocer las necesidades de la organización, para poder identificar áreas de mejora y priorizar acciones más adecuadas, realizándose siempre en colaboración con la representación legal de los trabajadores.

El primer paso para poner en marcha un programa de PST, una vez efectuado el diagnóstico inicial, comienza por el compromiso firme y nítido de la Dirección de la empresa. En este sentido, los valores y cultura de la empresa deberán estar alineados con los que representan los programas de PST que se deseen implantar.

Como sabemos, existen una serie de factores que aumentan el riesgo de iniciarse y consolidar una conducta adictiva, pero también existen otros que disminuyen ese riesgo, y tanto los que disminuyen como los que aumentan interactúan entre sí. Se puede hablar de dos tipos de factores de riesgo: los que pueden existir en el ámbito laboral o de la empresa y aquellos que se dan fuera de este entorno. Entre los factores de riesgo laboral podemos citar los siguientes:

  • Organización del proceso productivo: jornadas prolongadas, trabajo a turnos, sobrecarga de trabajo, destajos, altos niveles de tensión, escasas posibilidades de promoción profesional, etc…
  • Características del puesto de trabajo y/o tareas desarrolladas: trabajos repetitivos y/o poco motivadores, ritmo de trabajo impuesto por maquinaria, cambios frecuentes de puesto de trabajo, condiciones laborales precarias, condiciones climatológicas adversas (trabajos a la intemperie o con exposición a temperaturas extremas), trabajos solitarios, puestos que impliquen dificultad para compaginar la vida laboral, la social y la personal, puestos de trabajo en los que se padezca un alto riesgo de estrés, etc..
  • Ambiente laboral: existencia de conflictos laborales, ambientes de alta competitividad, comunicación deficitaria o confusa, liderazgos dañinos para el buen ambiente y la salud, acoso laboral y/o sexual, la cultura de empresa respecto a las drogas (por confusa y/o sancionadora), tolerancia y/o consumo de ciertas drogas en el centro de trabajo, disponibilidad de sustancias psicoactivas, presión del grupo hacia el consumo, falta de reconocimiento, inestabilidad en el puesto de trabajo, etc…

Por otra parte, los denominados factores de protección no solo son los antagonistas de los anteriores, también hay variables que actúan como precursores de los mismos. Desde el ámbito empresarial se pueden adoptar estrategias para disminuir ciertos riesgos que se producen por una mala planificación y organización, y en lo relativo a la naturaleza de las tareas desarrolladas por la plantilla, entre ellas:

  • Planificar las acciones y tareas contemplando la flexibilidad necesaria en el orden de ejecución, para mejorar el ajuste del individuo a la tarea a desarrollar y su nivel de satisfacción.
  • En trabajos monótonos potenciar y facilitar la variación en las tareas cada cierto tiempo.
  • Limitar y/o eliminar la oferta y consumo de drogas legales en la empresa.
  • Adoptar una política como empresa respecto de los consumos y adicciones, consensuada, clara y muy comunicada. Que prime la prevención y facilite el tratamiento.

Dentro de las medidas que pueden desarrollar las empresas como factor de protección estaría también el llevar a cabo planes integrales de intervención sobre las adicciones, en el marco de las actuaciones que se desarrollen en materia de PST. Dentro de ellos, las acciones a establecer deben incluir propuestas para reducir los factores de riesgo y fortalecer los de protección, entre otras podríamos citar las siguientes:

  • Implantar medidas educativas, informativas y formativas que motiven la reducción y el uso inadecuado de drogas y promocionen hábitos saludables. También se deberá potenciar la modificación de factores de riesgo y la mejora de las condiciones de trabajo.
  • Facilitar el acceso a los programas de tratamiento en entidades especializadas a aquel personal que lo solicite.
  • Garantizar al personal que se acoja a un programa de tratamiento que este hecho no podrá ser objeto de sanción o despido.

El objetivo fundamental de las acciones que se establezcan en el marco de los programas de PST debe ser devolver la salud a las personas y facilitar su reincorporación al puesto de trabajo. En cualquier caso, para establecer planes integrales de intervención sobre las adicciones, desde Umivale Activa se recomienda trabajar con entidades expertas como Proyecto Hombre, que apoyen a las organizaciones en el abordaje de los mismos desde el ámbito empresarial, debido a su amplia experiencia y los buenos resultados obtenidos en el desarrollo de sus actividades.

Por último, nos gustaría terminar con una propuesta de actuaciones para lograr una adecuada implantación de los planes integrales de intervención sobre las adicciones en los programas de PST que desarrollen las empresas:

  • Identificar en las evaluaciones de riesgos de los puestos de trabajo la existencia de factores que puedan aumentar el riesgo de iniciarse y consolidar una conducta adictiva, para favorecer las intervenciones tempranas.
  • Garantizar la participación en el diseño e implantación de los planes de intervención de las adicciones de: la modalidad preventiva adoptada por la empresa, los representantes de los trabajadores (delegados de prevención), la dirección de la empresa y/o sus representantes, y el Comité de Seguridad y Salud (en caso de estar constituido).
  • Priorizar en los planes formativos de las empresas la puesta en práctica de medidas sensibilizadoras, informativas y formativas dirigidas a toda la organización, con el objetivo de motivar la reducción del consumo de drogas, promocionar hábitos saludables, manejo de situaciones de conflicto, análisis y reducción de los factores de riesgo, etc.
  • Facilitar desde la empresa el acceso al tratamiento integral a los trabajadores que lo precisen y soliciten, garantizando la confidencialidad y el anonimato a lo largo de todo el proceso.
  • Potenciar los acuerdos entre organizaciones empresariales y sindicatos encaminados a la reserva de puesto de trabajo de los trabajadores drogodependientes durante su proceso de recuperación.

Bibliografía:

Manual de abordaje del uso inadecuado de alcohol, otras drogas y conductas con riesgo adictivo en el ámbito laboral. (Umivale MCSS nº15-Proyecto Hombre Valencia). / Guía práctica para implantar un programa de promoción de la salud en el trabajo en las organizaciones (Umivale MCSS nº15-Invassat).


Descargar texto en PDF