Nuevas evidencias en la evaluación en adicciones: aportaciones desde la economía conductual

15/11/2021     

Autora: Alba González-Roz

Doctora en Psicología – Profesora Ayudante Doctor

Grupo de Investigación en Conductas Adictivas – Departamento de Psicología (Universidad de Oviedo, España)

La evaluación de las conductas adictivas es un campo de gran dificultad, pero a la vez de gran importancia para estimar su desarrollo y valorar en cada caso las medidas de intervención más adecuadas. Tiene una gran dificultad porque la adicción es dependiente de variables personales (biológicas, psicológicas, biográficas) y contextuales (de interacción con el entorno, sociales, culturales) cuyo resultado en cada individuo es extremadamente difícil de concretar. En este sentido, la búsqueda de medidas sencillas, válidas y fiables de la fuerza adictiva es un objetivo de gran importancia.

En los últimos años, el campo de estudio de la Economía Conductual (EC) ha suministrado un modelo para entender la adicción y en consecuencia ha permitido avanzar en la evaluación de las conductas adictivas. La EC, una disciplina híbrida entre la Psicología y la Economía, ofrece una conceptualización de la adicción relativamente novedosa que ya cuenta con aval empírico (González-Roz et al., 2020).

Desde el prisma de la EC, se entiende la adicción como un trastorno de la elección, también denominado “patología del refuerzo” (PR) (Bickel et al., 2012), en el que entran en juego distintos factores psicológicos (emocionales, de tipo cognitivo, como los sesgos atencionales, recuerdos, o experiencias personales previas). Desde esta perspectiva, el problema de adicción se describe como una valoración desproporcionada (demanda) de la sustancia o conducta adictiva en particular y una tendencia a sobrevalorar los efectos inmediatos asociados con el uso de drogas o implicación en una conducta adictiva específica. Este “trastorno de la elección”, se encuentra determinado fundamentalmente por dos variables(Correia et al., 2020): 1) el coste personal (como, por ejemplo, el deterioro en las relaciones familiares) y/o económico, y 2) la disponibilidad de alternativas (actividades de ocio y tiempo libre) reforzantes y no asociadas a la participación en conductas adictivas. Se entiende así que el uso experimental y el desarrollo de una adicción será menos probable cuanto más elevado sea el coste derivado del acceso a la conducta adictiva y cuanta mayor disponibilidad de alternativas reforzantes existan en el entorno de una persona.

El modelo de la PR se ha sometido a evaluación empírica y a pesar de su validez sigue siendo desconocido en el contexto español. Se pretende en este texto destacar las principales aportaciones de la EC a la evaluación en adicciones, haciendo para ello referencia a las herramientas que cuentan con evidencias de validez. No se pretende realizar una revisión extensa de los principios que subyacen a la EC, y para ello puede consultarse el texto publicado en la revista Papeles del Psicólogo elaborado por el Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo (ver González-Roz et al., 2020).

Entre las medidas económico-conductuales con mayor aval empírico se encuentran las que evalúan la impulsividad (toma de decisiones impulsiva), la demanda del uso/participación en conductas adictivas (tareas de compra o demanda hipotética de drogas) y el valor reforzante (subjetivo) derivado de la implicación en actividades de ocio tanto en presencia como en ausencia de drogas.

La prestigiosa revista Addiction, una de las más reconocidas y con mayor impacto científico a nivel internacional, ha publicado en los últimos años distintos estudios de meta-análisis que apoyan la validez de las medidas económico-conductuales para la evaluación de las adicciones, concretamente las que informan del valor reforzante del tabaco, alcohol y drogas ilegales (González-Roz et al., 2019; Martínez-Loredo et al., 2021; Strickland et al., 2020) y la toma de decisiones impulsiva (una de las múltiples facetas de la impulsividad) (Amlung et al., 2017). Existen distintos estudios de eficacia (Murphy et al., 2017; Patel et al., 2020) que ya han examinado estas variables como endpoints o resultados de las intervenciones. En este sentido, parece existir una relación directa entre la reducción de las variables mencionadas y la eficacia de los tratamientos, sugiriendo que aquellas intervenciones que manipulan los principios de la EC serán las más efectivas.

En la última década, se ha producido un incremento exponencial en el uso de las tareas de compra hipotética de drogas. Dicho incremento se relaciona con su brevedad (ej., 9-20 ítems) y su valor informativo. En concreto, permiten cuantificar el valor reforzante de una sustancia o conducta adictiva particular mediante el uso de una instrucción como la que se incluye en la Tabla 1.

Tabla 1.

La “popularidad” de este tipo de medidas también se explica por su valor informativo para examinar los cambios en la demanda (consumo) de cannabis/marihuana ante escenarios hipotéticos de legalización (Amlung et al., 2019). Distintos grupos de investigación de EEUU (Metrik et al., 2016; Teeters et al., 2019; Vincent et al., 2017) han proporcionado evidencias de validez de estas medidas para examinar la demanda (eficacia relativa del reforzamiento) de cannabis. Es bien conocido que la regulación del precio (aumento del coste) de las drogas produce una disminución de su demanda, pero estos aspectos también podrían relacionarse con una transición a otras alternativas sustitutivas (drogas con efectos similares) o un crecimiento del mercado ilegal. Estos aspectos pueden ser clarificados por las tareas de compra, es lo que se conoce como elasticidad cruzada o “cross-elasticity”.

La toma de decisiones impulsiva, también conocida como descuento por demora, es un proceso psicológico que describe la tendencia a sobrevalorar los estímulos inmediatos asociados a la droga y menospreciar las recompensas (de mayor valor objetivo) a largo plazo. La toma de decisiones impulsiva puede evaluarse mediante tareas informatizadas o de papel y lápiz quecuantifican la tasa de descuento (impulsividad), habitualmente a nivel individual. En adolescentes, los niveles elevados de toma de decisiones impulsiva se han vinculado con una mayor propensión a iniciarse y escalar en el consumo (Martínez-Loredo et al., 2018) y de forma más reciente a la recaída (García-Pérez et al., 2021). La Tabla 2 muestra un extracto de las instrucciones proporcionadas en una tarea prototípica de descuento por demora.

Tabla 2.

Por último, los instrumentos de evaluación del reforzamiento proporcional derivado del consumo de sustancias se han utilizado y desarrollado para la evaluación específica de distintas drogas, principalmente para el alcohol y cannabis. El grupo de investigación de James Murphy en EEUU ha realizado una excelente revisión de las herramientas para tal fin (Acuff et al., 2019). El trabajo mencionado supone la revisión más comprehensiva hasta al momento y en ella se concluye que entre las herramientas más adecuadas para apresar esta variable se encuentran: la Escala de Observación de Recompensas Ambientales (EROS) o el índice de Probabilidad de la Recompensa (RPI). Otro instrumento con buenas evidencias de validez es el conocido como ARSS-AUV (Murphy et al., 2005). Este instrumento evalúa el reforzamiento proporcional derivado del uso de sustancias y de actividades incompatibles con su uso. Consiste en examinar, en un período temporal determinado (habitualmente en el último mes), el reforzamiento asociado a la realización de una lista de actividades, eventos y experiencias en presencia y ausencia del alcohol y otras conductas adictivas. La razón o tasa de reforzamiento se utiliza habitualmente como un indicador de la variable señalada (Murphy et al., 2005).

Implicaciones para la evaluación en contextos de prevención y tratamiento de las adicciones

  • Las medidas económico-conductuales permiten evaluar la demanda de distintas conductas adictivas en relación con el contexto del usuario
  • La patología del refuerzo ofrece una explicación comprehensiva y valida de las conductas adictivas
  • Las variables constitutivas de la patología del refuerzo (demanda hipotética de drogas y descuento por demora) predicen la gravedad de la adicción y los resultados del tratamiento
  • En parte, la eficacia de las intervenciones puede explicarse por la manipulación de los principios de la economía conductual

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