30 años de Tratamiento en Proyecto Hombre: pasado, presente y futuro

27/04/2021     

COMISIÓN DE TRATAMIENTO DE
LA ASOCIACIÓN PROYECTO HOMBRE
Sergi Canal Montiel
Alceu Dias
Lucía Gómez Barroso
Yoana Granero Salas
Tannia Paz Ramón
Pedro Pedrero Lanero
Elena Presencio Serrano
Francisco José Sainero García

“Proyecto Hombre es el esfuerzo de muchas personas, profesionales, terapeutas, familiares, voluntariado, unidas con el fin de acompañar y ayudar a las personas en su proceso de rehabilitación y reinserción social”. Asociación Proyecto Hombre

En la segunda mitad de los años 70 en España comienzan a detectarse casos muy localizados de heroinomanía, con escasa afectación social por lo que en ese momento no originan la búsqueda de respuestas terapéuticas. Es a partir de 1979, cuando nos encontramos con una rápida expansión del problema (Gamella, 1999) y, es entre 1983 y 1986 cuando se comienza a hablar de una verdadera epidemia, añadiendo además los estragos causados por el VIH. La delincuencia y marginalidad ligadas al consumo de esta sustancia se hicieron visibles y originaron una fuerte alarma social. Será en este periodo, y ante el déficit de recursos y la falta de conocimiento riguroso y veraz, cuando instituciones públicas y privadas inician una búsqueda de modelos de intervención.

Buscando respuestas para afrontar el problema que fuesen más allá de modelos “morales” o excesivamente psiquiatrizados, Proyecto Hombre encuentra una alternativa en el Centro Italiano de Solidaridad (CeIS) iniciándose así la tutela y la formación de los primeros equipos en el sistema terapéutico de rehabilitación de drogodependientes. El sistema denominado “Progetto Uomo” inyecta un espíritu diferente de carácter educativo, en clave de la filosofía y la psicología humanista y existencial e introduce el trabajo con familias (Flórez y Català 2019). Este trabajo con las familias se dirige principalmente a establecer relaciones funcionales dentro del sistema, promoviendo los cambios necesarios en su dinámica de funcionamiento y los recursos que faciliten la autonomía de todas las personas integrantes del núcleo familiar.

En el año 1985 y, con el objetivo de dar a la problemática de la drogodependencia una respuesta coordinada se crea a nivel estatal el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD). Cuatro años después, en 1989, nace la Asociación de Proyecto Hombre aunando así una red de Programas bajo una misma filosofía y metodología terapéutica cuyo centro es la persona. Un año después, como clave para garantizar la metodología propia se crea la “Escuela de formación de Proyecto Hombre” que ofrece una formación común para todo el personal de los diferentes centros.

En este momento, la Comunidad Terapéutica se convirtió en la opción más activa para el tratamiento de las personas drogodependientes (Comas, 2006). Proyecto Hombre, puso en funcionamiento su primera Comunidad Terapéutica en 1984 en Madrid y rápidamente le siguieron más a lo largo todo el territorio nacional siendo. Entre 1989 y 2018, han sido más de 183.000 los beneficiarios y beneficiarias de este recurso.

Debido a la estrecha conexión existente entre las drogodependencias y la delincuencia, desde el inicio Proyecto Hombre ha tratado a personas con problemas jurídicos llevando a cabo intervenciones intrapenitenciarias (en sus diferentes modalidades), como extrapenitenciarias en los propios centros de Proyecto Hombre lo que ha supuesto desde 1990,  año en que se comenzaron a recoger datos, hasta 2018 en torno a 50.000 personas beneficiarias de comunidades terapéuticas intrapenitenciarias y de otros recursos para este colectivo.

El perfil de las primeras personas atendidas en nuestros centros era el de varón, representando el 77,9% de las atenciones frente al 22,1% de mujeres atendidas, el 46% tienen una edad media de entre 20-25 años, el 57,98% se encuentran al inicio del tratamiento sin trabajo, el 66,5% tiene estudios primarios y el 37,86% tiene problemas judiciales. Respecto a los problemas de salud  más comunes destaca que el 44,55% de son positivos al VIH y el 62,10% presentan hepatopatías. En cuanto a la sustancia principal de atención y demanda al tratamiento, encontramos que la mayoría presentan un patrón de policonsumo, que el 43,44% iniciaron el consumo de hachís a la edad comprendida entre los 12-14 años y el 49,7% a la heroína entre los 15-18 años, el 86,54% consumía la heroína inyectada (Memoria de la confederación de programas “Proyecto Hombre” del estado español, 1988).

Las primeras intervenciones se estructuraban tradicionalmente en diferentes fases, motivación-integración, crecimiento y desarrollo personal y mantenimiento-autonomía con el objetivo de ir más allá de la mera abstinencia

Las primeras intervenciones se estructuraban tradicionalmente en diferentes fases, motivación-integración, crecimiento y desarrollo personal y mantenimiento-autonomía (Asociación Proyecto Hombre, 2008), con el objetivo de ir más allá de la mera abstinencia, ya que se proponían que las personas que acudían a los centros, alcanzaran, una vida totalmente integrada en la sociedad (Presencio, 2019). 

En el periodo en que más personas están siendo atendidas en España en las comunidades terapéuticas (1994 es el año con más atenciones en este recurso, según Domingo Comas), irrumpen en escena los programas de reducción de daños, con los tratamientos sustitutivos de metadona al frente. Ante esta realidad surge la necesidad de, sin perder de vista la concepción global de la persona y el modelo de intervención biopsicosocial, adaptarnos a los nuevos enfoques, poniendo en marcha en 1996 la primera Comunidad Terapéutica para personas en tratamiento con metadona.

A partir de los años 90, empiezan a llegar a los centros nuevos perfiles más estructurados, más jóvenes, con estilos de consumo diferentes y que no necesitan romper con su entorno. Se inicia en este momento un proceso de adaptación a las nuevas demandas de tratamiento que en el año 1989 origina el primer programa sin necesidad de residencialidad, Programa de apoyo de Proyecto Hombre Madrid, (las personas usuarias realizan el tratamiento en la Comunidad Terapéutica a la par que continúan residiendo en sus domicilios). Este nacimiento supuso la transición entre los programas residenciales tradicionales y los posteriores programas ambulatorios conocidos como Programa de “psicoestimulantes”, “cocaína” y “nocturno” (las personas usuarias acuden al centro únicamente cuan do tienen sesiones de tratamiento, ya sea grupal o individual).

Desde las primeras intervenciones Proyecto Hombre ha apostado por el diseño de nuevos programas y estructuras que den repuestas a las diferentes demandas y especificidades de los perfiles de las personas que solicitan atención

Desde las primeras intervenciones Proyecto Hombre ha apostado por el diseño de nuevos programas y estructuras que den repuestas a las diferentes demandas y especificidades de los perfiles de las personas que solicitan atención. Ejemplo de ello han sido los pisos de apoyo, centros de día, programas específicos de atención a las adicciones comportamentales (desde 1997, Proyecto Hombre Burgos, Cantabria y León atienden la adicción al juego patológico), programas específicos de alcohol, programas de atención a mujeres gestantes y/o con hijos e hijas a cargo, recursos para personas sin hogar, programas de atención específica a personas con trastornos mentales y adicción…

En esta adaptación y mejora de los Programas los estudios que se han venido elaborando han sido esenciales. En el 2001, la Asociación realizó la primera evaluación “Evaluación de eficacia de programas Proyecto Hombre” (Fernández y Secades, 2001) contando con el apoyo de las Universidades de Oviedo, Santiago de Compostela e Islas Baleares. Los resultados reflejaron que el 91,2% de los que finalizaron el programa se mantuvieron abstinentes de las drogas ilegales, se incorporaron al mundo laboral, recuperaron la familia y mejoraron su nivel educativo.

De 2001 a 2011 se evaluaron todos los programas de Proyecto Hombre (Acogida, Comunidad Terapéutica, Reinserción, Familias, Cocaína, Jóvenes, Prisiones…) y fue en el 2012 en el que se da un paso más con la publicación anual del “Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento” que supone una apuesta por la investigación y por la calidad de los datos. En el Observatorio de 2018, en general, las personas en tratamiento presentan rasgos socializados, como el trabajo y la convivencia en núcleos familiares. Pero, al mismo tiempo, muestran factores de riesgo para la exclusión: bajo nivel de estudios, escasos ingresos, problemas económicos, problemas de relaciones sociales, problemas de salud o problemas con la justicia.

En cuanto a las características concretas que constituyen el perfil de las personas que demandaron tratamiento, encontramos un 15% de mujeres frente al 85% de varones, mayoritariamente están solteros/as (59,3%), el 45% provienen de una gran ciudad. En cuanto a la situación laboral predomina un perfil normalizado ya que el 76,4% habían estado ocupados la mayor parte del tiempo, aunque si tenemos en cuenta el momento previo a su entrada en Proyecto, solo para el 41, 5% el empleo era su principal fuente de ingresos. El alcohol es la sustancia más consumida, con un 37,3 % de los casos tratados, seguida de la cocaína en segunda posición con un 34,9% y en la tercera está el cannabis con un 8,9%.

El modelo Bio Psico Social entiende que las adicciones son causadas por múltiples factores y no por un factor único, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos

En 2015, todos los centros de la Asociación Proyecto Hombre consensuan el seguimiento del Modelo Bio-Psico-Social como marco teórico y de referencia funcional para todas las intervenciones que se lleven a cabo en los centros de Proyecto Hombre. El modelo Bio Psico Social entiende que las adicciones son causadas por múltiples factores y no por un factor único, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos (lo que implica pensamientos, emociones y conductas) y sociales que juegan un papel importante en el funcionamiento humano, en el contexto de la adicción y de la percepción de la misma (Comisión de Formación de la APH, 2015). Las intervenciones por tanto, partirán de la evaluación multidimensional de estas áreas y el tratamiento será integral, centrándose en cada persona en los factores concretos que le faciliten el logro de su autonomía, el crecimiento personal y una adecuada integración sociolaboral.

Como resultado de la apuesta anterior, en el año 2017, Proyecto Hombre junto con la Universidad de Oviedo diseñan y ponen en marcha el título propio “Máster en Adicciones: perspectiva biopsicosocial”, lo que ha supuesto garantizar la continuidad de la formación común de una manera actualizada y homologada.

El equipo, formado por personal contratado y voluntario integra los saberes profesionales y humanos de quienes trabajan y colaboran en Proyecto Hombre, de este modelo de equipo destaca la alta implicación en los procesos de trabajo y en la adquisición de formación teórica-práctica inicial y en su continua actualización, el sentido de pertenencia y el apoyo mutuo, la apuesta por el crecimiento personal en la relación educativo-terapéutica y el compromiso con los valores de la organización: humanismo, transparencia, solidaridad, motivación y trabajo en equipo, compromiso, empatía y honestidad, clima de acogimiento, participación del voluntariado, esperanza, profesionalidad (Plan Estratégico, 2017-2020).

Especial mención tiene aquí el voluntariado social de Proyecto Hombre, como modelo de referencia para las personas que están siendo tratadas en los programas y que en la andadura de Proyecto Hombre se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales contando en la actualidad con más de 2.300 personas que realizan algún tipo de colaboración con los centros.

En los últimos años Proyecto Hombre ha impulsado cambios que han permitido la mejora de la intervención, entre ellos podemos destacar:

  • La diversidad de programas y el incremento en el número de recursos puestos en marcha ha permitido dar respuesta a las diferentes realidades y necesidades presentes en el ámbito de las adicciones.
  • Una mayor flexibilidad en la intervención: la inclusión de Planes Individualizados, frente a un modelo inicial de recursos, ha permitido la intervención más centrada en la persona.
  • La apuesta por la formación y la profesionalización de los equipos contratados y voluntarios.
  • El apoyo de las diferentes acciones en la evidencia científica.
  • La consolidación del trabajo de inserción sociolaboral realizado desde los inicios de la mano del Programa Insola (financiado por el Fondo Social Europeo).
  • La sensibilización en cuanto a la necesidad de incorporar la perspectiva de género que ya se está materializando en nuestros centros.
  • La ampliación de la oferta de atención a nuevas problemáticas comportamentales en los centros de Proyecto Hombre.

Fruto de estos 30 años de vida hemos podido acompañar a más de 400.000 personas por los diferentes programas y recursos de los 27 centros que forman parte de la Asociación Proyecto Hombre. Aun así, en el ámbito del tratamiento de las adicciones nos quedan muchos retos de futuro, como son:

  • La información a la sociedad sobre las respuestas que ofrece Proyecto Hombre ante las nuevas demandas y, en especial de los programas de adicciones comportamentales.
  • El compromiso de Proyecto Hombre con la evaluación y la calidad de nuestro tratamiento en el marco del modelo biopsicosocial y avalados en la evidencia científica.
  • La continua adecuación de nuestros programas a las necesidades de las personas que atendemos, con itinerarios personalizados que den respuesta a las mismas.
  • La perspectiva de género como clave en el diseño, desarrollo y evaluación de los tratamientos, con especial atención a facilitar el acceso a las mujeres a los programas.
  • La inserción laboral como uno de los elementos fundamentales en el proceso de la persona en tratamiento, que normaliza y dignifica las relaciones como miembro activo de la sociedad.
  • La incidencia en las políticas de adicciones en ámbitos nacionales e internacionales para promover el modelo biopsicosocial y la evidencia científica en el tratamiento y reinserción de las personas con problemas de adicciones.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Aragonés, B. Bonet,X.; Capellas, R.; Fernandez, M.A.; García, J.; Gonzalez, F.; Mullor, J.; Presencio, E.; Informe 2018 del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de personas con problemas de adicciones en tratamiento. 2018
  • Asociación de Proyecto Hombre (2017). Plan Estratégico, 2017-2020. Plan estratégico para las personas.
  • Asociación Proyecto Hombre (2008). Programas para el Tratamiento en Cocainómanos en la Asociación Proyecto Hombre: Buenas Prácticas. Ministerio de Sanidad y Consumo: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.
  • Asociación Proyecto Hombre. Memoria anual 1993. Madrid.
  • Comas, D. (2006). Comunidades Terapéuticas en España. Situación Actual y Propuesta Funcional. Madrid: Fundación Atenea.
  • Comisión Nacional de Formación de Proyecto Hombre (2015). Proyecto Hombre: el modelo bio-psico-social en el abordaje de las adicciones como marco teórico (MBPS), documento de referencia teórica y funcional para la definición del modelo de intervención de Proyecto Hombre en el ámbito de las adicciones.
  • Fernandez, J.R y Secades, R. (2001) Evaluación de la eficacia del Programa Proyecto Hombre. Madrid. Asociación Proyecto Hombre
  • Gamella, J. (1999). Heroína en España, 1977-1996. Balance de una crisis de drogas. Departamento de Antropología. Universidad de Granada.
  • Luis Manuel Flórez y Bartomeu Catalá (2019). La Asociación “Proyecto Hombre”, 1984-2014.
  • Martín González, E. Psicología y drogas: aproximación histórica, situación actual y perspectivas de futuro. Papeles del Psicólogo, núm. 77, 2000, pp. 3-12. Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Madrid, España
  • Memoria de la confederación de programas “Proyecto Hombre” del estado español (1988). Asociación Proyecto Hombre.
  • Presencio, E. (2019). 30 años trabajando con personas con problemas de adicciones en prisiones. Revista de estudios penitenciarios, Nº. Extra 3, 2019