VOCES EXPERTAS: ¿Cómo afrontan situaciones adversas las personas en programa de tratamiento?

13/12/2019     

Son varias las premisas en las que basa el presente estudio. En primer lugar el Modelo de Afrontamiento al Estrés en los procesos adictivos de Wills y Shiffman (1985), según el cual el consumo de drogas sería una respuesta de las personas a los estresores vitales a los que se enfrenta a lo largo de su vida. Es esta misma línea Lazarus y Folkman (1986) definieron las diferentes estrategias que utilizamos para afrontar dichos estresores y las agruparon en dos tipos: las estrategias de resolución de problemas y las estrategias de regulación emocional. Forsythe y Compas (1987) determinaron que las situaciones en las que se puede hacer algo constructivo favorecen estrategias focalizadas en la solución del problema, mientras que aquellas en las que lo único que cabe es la aceptación de la misma favorecen el uso de estrategias focalizadas en las emociones.

Desde el Modelo de Prevención de Recaídas de Marlatt y Gordon (1985) se hace referencia a la importancia de las estrategias de afrontamiento ya que determinan que tras un periodo de abstinencia se puede volver al consumo cuando la persona tiene que enfrentarse a situaciones de riesgo y no utiliza las estrategias de afrontamiento adecuadas. Hay evidencias que han demostrado que variables como la evitación experiencial son predictoras de las recaídas en el consumo de drogas (González – Menéndez, Fernández, Rodríguez, & Villagrá, 2014)

Por todo lo anteriormente expuesto parece interesante analizar qué estrategias de afrontamiento utilizan las personas que están en tratamiento. En este caso de aquellas personas adultas que a pesar de tener un problema de adicción son capaces de mantener una estructura personal, familiar, social y/o laboral y, que por este mismo motivo, pueden realizarlo a nivel ambulatorio. El hecho de referirnos a un tratamiento ambulatorio adquiere un peso importante ya que, a pesar de asumir ciertas pautas de prevención para evitar que se den consumos, se exponen a diario a las situaciones estresantes a las que nos referíamos anteriormente. Esto facilita el poder orientar el tratamiento a la realización de un proceso de conocimiento personal en el que adquieran estrategias adecuadas que les permitan afrontar su realidad sin tener que hacer uso del consumo de drogas. La exposición permanente a situaciones diversas sirve de escenario para que vayan tomando conciencia de sus potencialidades y de sus limitaciones y, de esta manera, ampliar el repertorio de estrategias adecuándolas a su realidad y sus características personales.

OBJETIVOS

Los objetivos del estudio serían, en primer lugar, analizar las diferentes estrategias que utilizan las personas en tratamiento a nivel ambulatorio ante situaciones adversas y, en segundo lugar, determinar si existen diferencias significativas entre las estrategias utilizadas dependiendo de las diferentes variables analizadas (sexo, grupo de edad, nivel de estudios, sustancia principal, fase de tratamiento, tiempo de tratamiento, tratamientos previos y la categoría descrita en el cuestionario que realizaron).

Para llevar a cabo la investigación se contó con las personas que acudieron a los diferentes grupos de terapia del programa Horabaixa  de Projecte Home Balears entre los días 6 y 9 de febrero de 2017. Una muestra de 95 personas, 80 de las cuales eran varones y 15 mujeres. Se les entregó la adaptación al español del Inventario de Estrategias de Afrontamiento (CSI) para su cumplimentación. En dicho cuestionario se evalúan ocho estrategias diferentes para afrontar situaciones estresantes:

  • Resolución de problemas (RES): estrategias cognitivas y conductuales encaminadas a eliminar el estrés modificando la situación que lo produce.
  • Reestructuración cognitiva (REC): estrategias cognitivas que modifican el significado de la situación estresante.
  • Apoyo social (APS): las encaminadas a la búsqueda de apoyo social.
  • Expresión emocional (EEM): dirigidas a liberar las emociones producidas ante el acontecimiento estresante.
  • Evitación de problemas (EVP): las que incluyen la negación y la evitación de pensamientos o actos relacionados con la situación estresante.
  • Pensamiento desiderativo (PSD): estrategias cognitivas que reflejan el deseo de que la situación no fuese estresante.
  • Retirada social (RES): aislamiento de personas significativas asociado a la reacción emocional ante el proceso estresante.
  • Autocrítica (AUC): autoinculpación por la ocurrencia de la situación estresante o su manejo inadecuado.

En la primera parte del cuestionario se debe describir una situación estresante ocurrida durante la última semana y posteriormente puntuar los diferentes ítems que aparecen. Sobre las situaciones descritas se hizo un análisis de contenido cualitativo deductivo a raíz del cual se determinó la agrupación de las mismas en: situaciones de consumo, familiares, laborales y personales.

CONCLUSIONES

En cuanto a los resultados obtenidos se sacan las siguientes conclusiones:

Resolución de problemas: las personas que están en Fase 2 tienen mayor tendencia a utilizar esta estrategia de afrontamiento que las de Fase 1. Podemos deducir que a través de la toma de conciencia de la problemática personal y el trabajo realizado desde los grupos de A/A y otras intervenciones se propicia que estén en mayor disposición de afrontar los problemas que se les presentan, adquiriendo así las habilidades para hacerlo. En Fase 3 se da un ligero descenso del uso de esta estrategia, quizás por la menor continuidad en la asistencia al centro, por los miedos que supone tener que tomar decisiones de manera autónoma y no por no estar ligados a pautas de prevención externas. Destacar también que a mayor nivel de estudios mayor es la tendencia a utilizar esta estrategia de afrontamiento.

Autocrítica: las mujeres tienen una tendencia mayor a hacer uso de esta estrategia, tal vez por determinantes culturales y educativos en los que la mujer tiene tendencia a asumir una mayor carga de responsabilidades dentro del seno familiar y a sentirse mal si no cumple con las expectativas. Las personas con menor nivel de estudios también tienen tendencia a utilizar más esta estrategia. Destacan las situaciones de consumo y aquellas relacionadas con la toma de conciencia de la problemática personal como en las que más se utiliza dicha estrategia, tendencia quizás marcada por el cambio del foco en el locus de control pasando de externo a interno, trabajo que se realiza de manera transversal durante todo el tratamiento. En cuanto a las sustancias principales de consumo destacar que las personas consumidoras de cocaína tienen más tendencia a hacer autocrítica que aquellas que consumen alcohol, esta tendencia puede tener que ver con la legalidad o no de la sustancia.

Expresión emocional: el mayor nivel de estudios es una de la variables que más determina el uso de este tipo de estrategias. Otra de las variables relevantes es el rango de edad, puesto que las personas que tienen entre 34 y 44 años son las que más utilizan estas estrategias. Llama la atención que durante la primera fase de tratamiento se tiene más tendencia a hacer uso de estas estrategias, lo que se debería determinar es si el concepto de expresión emocional es entendido correctamente, puesto que en muchas ocasiones nos encontramos con esa expresión emocional aunque no utilizada de manera correcta, ya que la tendencia es a hacerlo desde la mala gestión de la emoción.

Pensamiento desiderativo: las personas con una problemática asociada al consumo de alcohol tienen mayor tendencia que el resto a hacer uso de este tipo de estrategias. Destacan también aquellas que están en el rango de edad de entre 24 y 34 años, así podemos pensar que a mayor edad las personas aceptan mejor las situaciones estresantes que se les presentan. A mayor tiempo de tratamiento menor uso de estas estrategias, se aceptan las situaciones que se presentan y se buscan otras estrategias para afrontarlas.

Apoyo social: destacan ampliamente las mujeres, tal vez por el componente educativo y  cultural que se basa en estereotipos de género que determinan que los hombres deben ser capaces de afrontar situaciones difíciles por ellos mismos, sin la ayuda de los demás y sin mostrar signos de debilidad, mientras que es más propio de las mujeres mostrar ese malestar, compartirlo y pedir ayuda cuando lo necesitan

Reestructuración cognitiva: se utiliza sobre todo en aquellas situaciones que se refieren a problemáticas laborales, existiendo una línea específica de trabajo durante el tratamiento. Aquellas situaciones relacionadas con la toma de conciencia de la problemática personal también siguen esta tendencia y es coherente pensar que para intentar cambiar la realidad personal el primer paso es la aceptación de la misma mediante la modificación de las propias cogniciones.

Evitación de problemas: es la estrategia menos utilizada sobre todo durante la segunda fase del tratamiento, momento en el cual todavía se mantienen ciertas pautas de prevención que pueden ayudar a afrontar este tipo de situaciones sintiéndose protegidos. En la tercera fase de tratamiento hay un repunte en el uso de esta estrategia, tal vez por la progresiva desvinculación del centro, hecho que implica que aparezcan miedos al afrontar situaciones difíciles. También destacan las personas con una problemática asociada al consumo de alcohol y cocaína de manera conjunta como las que tienen una mayor tendencia a hacer uso de las mismas.

Retirada social: es la segunda estrategia de afrontamiento menos utilizada. Se utiliza menos en la segunda fase de tratamiento y más en la tercera. El trabajo que específico que se hace en Fase 2 orientado a la búsqueda de ayuda en personas relevantes cuando se dan situaciones difíciles puede favorecer que descienda su uso.

“La exposición permanente a situaciones diversas sirve de escenario para que vayan tomando conciencia de sus potencialidades y de sus limitaciones»

Se abre un abanico de opciones de cara al trabajo terapéutico que se realiza desde Horabaixa. En primer lugar se podría plantear la opción de incorporar el Inventario de Estrategias de Afrontamiento durante la primera fase de tratamiento con el objetivo de adaptarlo al Plan Individual, así se podría tener una línea de trabajo común durante todo el proceso terapéutico.

También se proponen una serie de líneas de investigación para reforzar los resultados obtenidos del estudio. En primer lugar parece importante determinar el efecto que se produce durante la tercera fase de tratamiento en la que se utilizan en menor medida estrategias de Resolución de problemas y, en mayor medida, estrategias de Evitación de problemas y Retirada social. En segundo ligar parece importante profundizar en el trabajo que se hace teniendo en cuenta la perspectiva de género de manera conjunta con hombre y mujeres. Finalmente se plantea la opción de indagar en conceptos como autoeficacia en contraposición al autoengaño como posible limitación del estudio.

Artículo escrito por: Ignació Seguí Puche. Psicólogo y terapeuta del programa ‘Horabaixa’ . Projecte Home Balears.