Trabajo con Familias en prevención indicada en los centros de Proyecto Hombre - Proyecto Hombre

Trabajo con Familias en prevención indicada en los centros de Proyecto Hombre

Autor: Asociación Proyecto Hombre 28/09/2023     

Autoría: Miguel Rubio Colomer. Psicólogo, técnico del Área de Prevención de Proyecto Hombre Valencia. Miembro de la Comisión de Prevención de la Asociación Proyecto Hombre. Cristina Delgado García. Psicóloga, coordinadora del Área de Prevención Projecte Home Catalunya. Miembro de la Comisión de Prevención de la Asociación Proyecto Hombre.

El contenido de este artículo se centra en el trabajo que, desde la Comisión Nacional de Prevención de la Asociación Proyecto Hombre (APH), en colaboración con el grupo de conductas adictivas de la Universidad de Oviedo, el grupo de trabajo de prevención indicada y otros, se llevó a cabo elaborando la Guía de intervención con adolescentes, jóvenes y familias en los programas de prevención indicada de Proyecto Hombre (2021)

Una de las señales de identidad de Proyecto Hombre, es la implicación de las familias en los programas de tratamiento, y cómo éstas influyen en el proceso de cambio de las personas a las que acompañan. Si nos centramos más concretamente en el trabajo que se lleva a cabo con menores y jóvenes, que sólo en éste último año han sido más de 900, junto con sus familias, en los diferentes centros de la APH, se aprecia que la familia es uno de los pilares importantes como agente indispensable de la intervención (APH, 2015).

La construcción de relaciones familiares intensas y saludables, así como dotar a las familias de habilidades y competencias para una buena crianza son componentes esenciales en un programa de prevención indicada que tenga como objetivo detener la progresión del abuso de sustancias y otras conductas potencialmente adictivas o problemas relacionados. 

Si se revisan los diferentes modelos teóricos más relevantes en prevención indicada se observa que, según la teoría de la conducta problema (Jessor and Jessor, 1997), los conflictos familiares estarían contemplados como situación-problema que influyen en la aparición de comportamientos de riesgo en adolescentes.

En relación con los factores de riesgo y de protección asociados al consumo de drogas y otros comportamientos de riesgo, existe una correlación importante entre las dificultades en la adolescencia y la calidad de los escenarios en los que viven, principalmente los próximos como la familia, la escuela, el grupo de iguales o el barrio.

La familia es el principal nexo de unión entre la persona y la sociedad, por lo que los hijos e hijas van a aprender en ella gran cantidad de comportamientos y actitudes, que a posteriori pondrán en práctica en sus relaciones sociales (Comino y Raya, 2014).

Por ello, es necesario fomentar desde los programas de Prevención Indicada, que la familia siga pendiente del desarrollo de los y las jóvenes, estableciendo relaciones familiares basadas en la comunicación y en el afecto, donde se establezcan normas y límites consistentes y claras ante actitudes y/o comportamientos que se consideran aceptables y los que no. Incluye también la supervisión de la utilización del ocio y tiempo libre y de su red social, pero entendiendo la necesidad de abrir, de manera progresiva, la entrada a otros agentes de socialización que en ese momento van a ser cruciales: su grupo de iguales, familiares, compañeros y compañeras de clase, etc. Asimismo, en esta etapa conviene ayudar a menores y jóvenes en la adquisición de habilidades para tomar decisiones informadas, para ser capaces de generar un pensamiento crítico, con ideas propias y que estimule la toma de decisiones respecto a lo que considere verdadero o falso, aceptable o inaceptable, deseable o indeseable, que les proteja también de la influencia en los entornos virtuales. Las familias también pueden ser modelos positivos de conducta, enseñar a resolver sus conflictos y gestionar sus emociones. (United Nations Office on Drug and Crime. International Standars on Drug Use Prevention. Final draft, 2013).

Tabla 1: Factores de riesgo y protección más importantes en la familia

Sector Factores de riesgoFactores de protección






La Familia
• Ambientes familiares caóticos• Conflictos familiares• Escasos vínculos, falta de cariño mutuo y relaciones familiares pobres• Los padres/madres y/u otrosmiembros de la familia consumen sustancias o muestran una actitudfavorable al consumo de sustancias• Habilidades parentales limitadas e inconsistentes, p. ej., crianza ineficaz, y patrones negativos de comunicación• Altas expectativas y poco realistas• Oportunidades educativas y elapoyo social a las familias, p.ej., enseñar a las familias cómoestablecer normas y límites ymanejar los conflictos• El seguimiento de las familias con normas claras de conducta e implicación paterna en la vida de sus hijos e hijas• Una familia segura y estable• Lazos fuertes/apego entre los hijos e hijas y sus familias• Sólidas normas y moralidad de la familia• Familias comprensivas y cariñosas; armonía familiar

Elaboración propia Comisión Nacional de Prevención Asociación Proyecto Hombre, 2020, extraído de: Jessor, 1991; Spooner, Hall y Lynskey, 2001; Hawkins, Catalano y Miller, 1992; Jessor et al., 1995; Robertson, David, y Rao, 2003.

Las reglas relacionadas con los hábitos de vida saludable y, en concreto, con el consumo de sustancias (váper, pipas de agua, tabaco, alcohol), también son fundamentales en las relaciones familiares. Las familias deben conocer y ser muy conscientes del impacto de sus modelos sobre el futuro de sus hijos e hijas, los estilos de consumo y gestión del alcohol y demás sustancias potencialmente adictivas son importantes en prevención. De forma que la permisividad ante modelos de ocio centrado en el consumo como el botellón, o ayudar o facilitar el consumo de alcohol en fiestas populares o su consumo privado en casa antes de salir “de fiesta” ejercen una influencia sobre el futuro patrón de consumo (LaBrie, 2016).

También desde la propuesta de programa de prevención indicada que se plantea en la Guía de intervención con adolescentes de la Comisión Nacional de Prevención de la APH, se entiende que el trabajo con las familias es imprescindible. Este se dirige a familias o responsables legales que están teniendo dificultades en el desarrollo de su tarea educativa con sus hijos e hijas inmersos en comportamientos potencialmente adictivos y/o situaciones que favorecen la aparición o el incremento de factores de riesgo, para, fundamentalmente, contrarrestar esos factores de riesgo y dotar a la familia de información y estrategias educativas efectivas. 

Desde los primeros contactos se favorece la acogida, implicación y motivación de las familias, y la información que éstas aportan es fundamental en aspectos como: 

  • Estructura y dinámica del funcionamiento familiar. 
  • Detección del problema y soluciones intentadas. 
  • Grado de vinculación familiar con el hijo o hija.
  • Funcionamiento del hijo o hija: indicadores de riesgo. 
  • Pautas educativas y disciplina familiar.
  • Manejo de situaciones de conflicto.
  • Expectativas sobre el hijo o hija e imagen que tienen de él o de ella.
  • Sesgos de género en las pautas educativas.
  • Actitud respecto a su colaboración e implicación en el plan de apoyo y seguimiento al o la menor o joven.

En el caso que el hijo o la hija no se adhiera inicialmente al programa, se remarca la posibilidad de que la familia acuda al programa, ya que en un momento posterior se podrán establecer estrategias con la familia para adherir al o la menor si fuera necesario.

Una vez comenzado el programa, en el que el joven o la joven tiene un Plan Individualizado de Intervención (P.I.I.) por áreas, que recoge los objetivos a alcanzar en cada una de ellas, así como las tareas para conseguir esos objetivos y la temporalidad, se plantea un itinerario que cuenta con toda la unidad familiar (padre, madre, tutor, tutora e hijo o hija), en el que se abordarán aspectos concretos del P.I.I. de cada familia: consumo, abuso de las TIC, áreas personal, familiar, formativo-laboral, social y gestión del ocio y tiempo libre.

Paralelamente a la intervención familiar, las familias pueden acceder a una intervención grupal (multifamiliar), donde la metodología sería mixta. Por un lado, estaría basada en el entrenamiento de habilidades parentales y, por otro, en el desarrollo de grupos de apoyo mutuo. Los contenidos a abordar serían los factores de protección familiar: comunicación, información sobre drogas, abuso de las TIC, juegos de apuestas y videojuegos, normas y límites (manejo de contingencias), gestión emocional, resolución de conflictos y posicionamiento familiar respecto a las drogas, TIC y videojuegos.

Sea cual fuere la intervención, el objetivo de ésta será  evitar el desarrollo de problemas asociados al consumo de sustancias y otras conductas potencialmente adictivas como los juegos de apuestas, los videojuegos y el uso indebido de TIC.

Para ello, es fundamental consolidar una alianza entre adolescentes, profesionales y familiares con el fin de obtener éxito en la acción preventiva. (Shelef, Diamond, Diamond y Liddle, 2005)

Revista Proyecto 112 [Septiembre 2023]