Voces Internacionales: Como se vivió la crisis del Covid 19 en Trempoline

19/08/2021     

Por Natacha Delmotte, Directora General de Trempoline

Trempoline es una asociación sin ánimo de lucro fundada en 1985 en la región de Charleroi (Bélgica) y cuyo objetivo es ayudar a personas con problemas de adicción a drogas legales e ilegales, mediante un proceso basado en la solidaridad y la experimentación para favorecer su autonomía y su inserción en la sociedad. Desde allí, nos cuentan su experiencia durante este año tan especial.

El año 2020 había comenzado bien, con un lote de buenas noticias, con proyectos y también algunos problemas. En ese momento, nuestras principales preocupaciones eran los beneficiarios, los informes anuales, la estabilidad, el trabajo y, especialmente, las admisiones en Trempoline. Todo eso me parece que está a años luz de lo que vivimos a continuación y aquí estamos… y seguimos viviendo.

En estos momentos, pienso en tres adjetivos que describen muy bien el año 2020: inesperado, excepcional y extraordinario. Si buscamos la definición de inesperado, excepcional y extraordinario en el diccionario, encontramos: “que no está en armonía con el presente, que escapa a la norma, que sale de lo ordinario”.

“Pasé por un encierro bastante duro, pero siempre estuvieron a mi lado. Me agradó que el personal siempre estuviera presente para nosotros. Estuve feliz de estar en la Acogida en 2020”.

Usuario de Acogida.

Estas definiciones parecen haber sido escritas para nosotros y para lo que iba a regir nuestra vida durante estos largos meses. Nuestro ADN es la solidaridad y el estar cerca los unos de los otros. Como podemos estar en armonía con la realidad que vivimos si nuestro ADN, es decir, lo que nos identifica (la unión y cercanía de unos y otros) ha sido quebrantada en lo más profundo de nuestro ser o vida. Nuestra creencia en los valores más profundos, aquellos que identifican la vida en comunidad y que se utilizan como herramienta terapéutica han sido maltratados y zarandeados. 

Todos conocemos la importancia del tacto, la mirada y los gestos en nuestro trabajo. La crisis ha sacudido nuestras creencias y nos ha quitado lo que damos por hecho y es esencial en un proceso terapéutico.

A pesar de estos cambios, el personal de Trempoline y las personas beneficiarias han sabido adaptarse a esta nueva realidad. Ambos han mostrado flexibilidad, solidaridad, indulgencia y, sobre todo, creatividad. Cada uno de ellos ha mostrado una capacidad única de “recuperación”.

La comunidad terapéutica entró en “confinamiento” el 13 de marzo de 2020. En esa época había 30 beneficiarios en el centro residencial. Desde ese momento, hemos observado, solamente, cuatro personas que han abandonado y se fueron.

Los departamentos ubicados fuera de la casa central situada en la “Grand-Rue” se cerraron. El personal de los servicios administrativos se fue a trabajar desde casa todos los días de la semana, en principio, y luego parcialmente. Para garantizar una atención ininterrumpida a nuestros beneficiarios con el mínimo de presencia en la institución, establecimos una rotación de personal.

Algunas de las medidas que se tomaron inmediatamente fueron: confección de mascarillas de tela y ofrecidas a Trempoline, compras conjuntas con colegas de otras instituciones de un gran número de mascarillas quirúrgicas. En el interior de Trempoline se estableció un protocolo estricto y se creó una unidad de crisis entre la dirección de la institución y el médico; consultas diarias con los jefes de los diferentes departamentos, diversos protocolos de seguridad y procedimientos de funcionamiento emitidos periódicamente y enviados a todo el personal.

“Aunque la ausencia de la familia fue complicada y difícil, el grupo, la ayuda mutua, la calidez, la amabilidad y el amor son elementos que nos permitieron soportar y aguantar estos meses.”

Usuario de la Comunidad Terapéutica.

Las tres fases del programa terapéutico residencial estuvieron confinadas durante todo el periodo de la crisis sanitaria. Los beneficiarios se mantuvieron muy unidos, pero vivieron la crisis de una manera diferente:

  • Acogida: las admisiones que fueron suspendidas durante el primer confinamiento se han reanudado de manera controlada: test Covid negativo obligatorio para poder integrarse al grupo de beneficiarios constituido, entrevista con el médico y aislamiento en habitación individual durante una cuarentena de 14 días. Como los exbeneficiarios no podían venir, hemos tenido que revisar y replantear el programa de Acogida. Las instalaciones (habitaciones, baños, etc.) han sido reorganizadas de acuerdo con las nuevas medidas de seguridad. Este periodo fue muy difícil para el personal porque, además de tener que administrar al grupo, tenían que ocuparse de garantizar las comidas en las habitaciones y los cuidados individuales para los beneficiarios que estaban aislados. Las medidas preventivas se respetaron en un 100% durante todo el tiempo. Se mantuvo una estrecha colaboración con los dos médicos (generalista y psiquiatra) por teléfono, mail y videoconferencia.
  • Comunidad terapéutica: el personal fue reforzado por el personal de otros servicios. Los beneficiarios se movilizaron para mostrar y seguir mostrando hoy en día inventiva e ingenio para combatir la angustia que se ha instalado durante este periodo. Afortunadamente, el clima nos acompañó y las actividades al aire libre pudieron continuar, ya que disponemos de un gran parque detrás de la casa central. La distanciación social se mantuvo en todo momento. Tenemos, también, la suerte de contar con una buena disposición de nuestras construcciones y casas que son bastante grandes y amplias, lo que ha facilitado la implementación de las normas sanitarias.
  • Reinserción: durante la primera ola de Covid-19, este sector cerró inmediatamente sus puertas; el personal organizó el regreso a las familias de todos los beneficiarios que se encontraban presentes en la casa en esos momentos. El personal fue a reforzar a los trabajadores de la casa principal (comunidad o la acogida). Se siguieron manteniendo contactos directos por teléfono o video (reuniones, presentación del servicio, entrevistas…). Esta casa se reabrió al término del confinamiento. Los cursos de capacitación y de actualización de conocimientos se mantuvieron.

“Mi reinserción estuvo muy bien, pero desafortunadamente el Covid complicó mi proceso. Puse lo máximo de mí para hacerlo lo mejor posible”.

Usuario de Reinserción.

Esta crisis nos dejará en la memoria:

  • Una enorme solidaridad entre los miembros del personal.
  • El apoyo incondicional del comité de dirección, que con tranquilidad y lucidez asumió las decisiones que se debían tomar y puso en marcha los protocolos y procedimientos necesarios.
  • Una excelente colaboración con nuestros socios.
  • La posibilidad de tener edificios espaciosos y un hermoso parque para que los beneficiarios y el personal pudieran salir a tomar aire cuando lo necesitaran.
  • El valor de nuestros beneficiarios para recuperarse a lo largo de esta crisis.

Fuera de las medidas preventivas y del distanciamiento social, el personal mostró ingenio para continuar con su misión y adaptó los procedimientos y los horarios de acogida para fortalecer a los servicios que más lo necesitaban, capacitándose rápidamente en las diversas técnicas de comunicación como las videoconferencias para mantener el contacto con el exterior en la medida de lo posible (ambulatorio, admisiones, contacto con justicia, familias, socios/as, etc.), reorganizando las comidas para las personas beneficiarios de las 3 fases, adaptando los planes de trabajo y de tratamiento.

Sin embargo, no seamos ingenuos, la “pérdida” en nuestra práctica y trabajo no siempre la vivimos y aceptamos fácilmente. Como directora, a lo largo de estos meses, he sido testigo de la resiliencia y de la capacidad que tienen los trabajadores sociales de todas las áreas para salir de lo ordinario. Esto es lo mejor que podemos dar a nuestros beneficiarios, como idea esencial para todo cambio.