Entrevista a Roberto, el valor de la experiencia
Proyecto Hombre Valencia
Hoy entrevistamos a ROBERTO, el voluntario que más tiempo lleva colaborando con Proyecto Hombre (PH) Valencia. A sus 79 años de edad, Roberto acumula en el programa una experiencia muy larga, iniciada en 1991 y desarrollada, fundamentalmente, en los grupos de autoayuda para familiares de personas con problemas de adicciones, sean o no usuarios de los programas de PH. Nuestro voluntario se presenta puntual y cordial, como es de esperar en una persona acostumbrada a cuidar el trato con los demás en un entorno de cooperación. Se necesita muy poco rato de conversación para sentirte cómodo en su compañía. Comienza relatando algunos detalles de su trayectoria vital: una larga y exitosa carrera profesional en una importante empresa industrial, que le llevó (trabajo, compromiso y compañerismo como principios de conducta) de aprendiz a desempeñar cometidos de responsabilidad.
Una vez creado el ambiente de confianza adecuado, viene la primera pregunta, interesante para que el lector conozca un poco mejor a nuestro protagonista y, quizás, una de la más difíciles de responder: ¿cómo te defines desde el punto de vista de tu carácter personal? Roberto medita brevemente, para decantarse por su facilidad para la adaptación, “saber ponerse en el punto de vista ajeno”; no es él quien emplea el término, pero no cabe dudad de la importancia que para Roberto tiene la empatía.
A los programas de PH le trajo la solicitud de ayuda de unos amigos: un matrimonio con un problema de adicción en uno de sus hijos, que querían acudir a un grupo de autoayuda y hacerlo apoyados en la presencia de amigos. Es el inicio de este largo camino, que Roberto emprendió “para ayudar”, y del que destaca como ha ido desprendiéndose de capas de soberbia, a base de superar su dificultad inicial para “desnudarse espiritualmente delante de los demás”; éste es un paso que considera imprescindible, tanto como ir descubriendo y controlando tus propios miedos, esos que permanecen ocultos para ti mismo. Para Roberto, el voluntariado es un camino personal de progreso espiritual. E insiste en “lo difícil que es cambiar”.
De PH, desde su óptica como voluntario veterano, Roberto destaca “el trato humano” que comparten todos los implicados en los programas: terapeutas, usuarios, familiares, voluntarios…; unas relaciones basadas en el respeto mutuo y que han ido mejorando con el tiempo, a medida que todos los miembros de nuestra institución han ganado en experiencia.
A la cuestión de ¿cuál es tu principal contribución a PH?, nuestro voluntario responde que simplemente aporta una ayuda, modesta y apoyada en su experiencia. Al mismo tiempo, él extrae de esta cooperación una enorme satisfacción personal y una mayor comprensión, tanto de las otras personas como de sí mismo. Roberto regresa de nuevo a este concepto que tan importante le parece: no puedes mejorar en tu proyecto de cooperación y ayuda a los demás sin profundizar en el autoconocimiento; que, a su vez, es facilitado por la experiencia del voluntariado. Un proceso en el que ambas partes se ayudan mutuamente, y ambas resultan beneficiadas, pese a “lo complejo que es integrar las enseñanzas adquiridas”.
Roberto habla de los muchísimos familiares que ha conocido a lo largo de estos años; con algunos ha mantenido (y mantiene aún) un vínculo muy fuerte y prolongado en el tiempo. De sus problemáticas personales cuando dan sus primeros pasos en los programas de ayuda, le ha llamado frecuentemente la atención lo que él denomina “su desconexión interna personal”. Lo poco conscientes que son de sus prejuicios, fobias y miedos. La necesidad que tienen de “buscar el origen del problema”, como paso previo a poder encararlo y llevarlo hacia una situación más favorable. Y destaca cómo la mayoría han aprendido a andar ese camino en los programas de PH.
Aquí acabamos este tiempo dedicado a conocer mejor a un representante de uno de los pilares de PH, sus voluntarios: Roberto, una persona que transmite paz y nos da un ejemplo de liderazgo informal basado en su sentido de la tolerancia y en las habilidades sociales, perfeccionadas en estos años de cooperación desinteresada.