Adicciones en el entorno laboral: de la incertidumbre a la acción. La hoja de ruta de Asepeyo

Autor: Asociación Proyecto Hombre      21/10/2025     

Jose Enriqui Aparisi – Asepeyo

Para cualquier directivo o responsable de equipo, enfrentarse a un posible caso de adicción en un trabajador es una de las situaciones más complejas y delicadas que pueden presentarse. El miedo aparece de inmediato y con fundamento: miedo a un accidente que pueda dañar al propio trabajador o a sus compañeros; miedo a las posibles sanciones que puedan recaer sobre la empresa; y miedo, sobre todo, a la parálisis legal que genera querer actuar y no saber cómo hacerlo.

El primer impulso suele ser el de desvincular al trabajador para atajar el riesgo de raíz. Sin embargo, la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que considera la adicción como una enfermedad, protege al trabajador y convierte el despido en un camino incierto y, a menudo, improcedente. Esta encrucijada deja a las empresas en una posición de enorme vulnerabilidad, atrapadas entre la obligación de proteger a su plantilla y la responsabilidad de atender a un empleado en crisis.
Desde Asepeyo entendemos esta angustia. Pero también defendemos con firmeza que existe un camino: un camino legalmente seguro y, sobre todo, humano, que refuerza el compromiso de la empresa con su activo más valioso: las personas.
Abandonar a un trabajador en los primeros indicios de un problema tan grave como una adicción es empujarlo al abismo. Perder el anclaje que suponen el trabajo, el salario y la autoestima puede acelerar la caída y dejar a la persona completamente a merced de su enfermedad.

La clave para gestionar con éxito una situación de este tipo es la anticipación. Por eso, en Asepeyo asesoramos a las empresas para que desarrollen una hoja de ruta clara y consensuada antes de que surja un caso concreto. Este protocolo debe diseñarse en colaboración con los representantes de los trabajadores, generando un clima de confianza y un marco de actuación legítimo y conocido por todos.
Este plan establece los pasos a seguir y las reglas del juego para todas las partes:

Actuación inmediata y segura. El protocolo define cómo proceder si un trabajador muestra signos evidentes de estar bajo los efectos del alcohol u otras drogas. La prioridad es retirarlo de su puesto de trabajo de manera discreta y segura, protegiendo su integridad y la del resto del equipo, y organizando su traslado a casa o a un centro médico.

La adicción como enfermedad. Proponemos abordar el problema como lo que es: un asunto de salud. Esto implica ofrecer al trabajador la posibilidad de una baja por contingencia común, demostrando así el apoyo de la empresa y brindándole el tiempo necesario para iniciar su recuperación.

  • Rehabilitación y reincorporación. Si el trabajador responde positivamente al tratamiento y demuestra compromiso con su recuperación, el objetivo final será su plena reincorporación.
  • Desvinculación justificada. Si el empleado rechaza la ayuda o reincide de forma reiterada, afectando a su desempeño y acumulando apercibimientos laborales, la empresa contará con un expediente sólido y documentado que justifique su desvinculación con garantías legales.

Un protocolo, por sí solo, no es suficiente. Son las personas quienes lo hacen posible. Por ello, es esencial ganarse la confianza de la plantilla y de sus representantes. Cuando se sienten parte activa del proceso, se convierten en los mejores aliados: pueden animar al compañero afectado, detectar señales de alarma y ofrecer a la empresa una visión cercana y real de su evolución, siempre desde el respeto y la confidencialidad.

Las empresas no son expertas en adicciones, ni tienen por qué serlo. Nuestro asesoramiento incluye el contacto con entidades especializadas que resultan clave para el éxito del proceso.
Organizaciones como Proyecto Hombre ofrecen un apoyo invaluable: orientan profesionalmente al trabajador, implican a su familia y facilitan el acceso a grupos de autoayuda. Esta red de soporte multiplica exponencialmente las posibilidades de éxito en la recuperación.

Nuestra labor no se limita a reaccionar ante el problema. Acompañamos a las empresas con un modelo de prevención integral, que abarca todas las fases:

  • Prevención primaria: evitar que el problema aparezca. Ofrecemos potentes herramientas de sensibilización, como la campaña de prevención de adicciones, innovadores talleres de realidad virtual que muestran las consecuencias de los actos inseguros, y simulaciones con gafas que reproducen los efectos del alcohol y otras drogas, generando un impacto directo y memorable en los trabajadores.
  • Prevención secundaria: aplicación de la hoja de ruta. Permite una detección precoz y una intervención rápida y eficaz para evitar que el problema se agrave.
  • Prevención terciaria: acompañamiento en la reincorporación tras el tratamiento, garantizando una vuelta al trabajo segura, productiva y sostenible.

En definitiva, afrontar una adicción en el entorno laboral es un desafío enorme, pero no una causa perdida. Con la hoja de ruta adecuada, el apoyo de expertos y un compromiso real, la empresa no solo se protege legal y operativamente, sino que también tiene la oportunidad de salvar lo más valioso de su organización: la vida y el bienestar de una persona.

Si necesitas más información ingresa a www.asepeyo.es



Suscríbete a nuestro blog laboral


Loading