Día de las personas trabajadoras: Clima laboral, la ‘flor delicada’ que todas las empresas deben cuidar
Por: Isabel Elizalde Arretxea. Cooperativista y directora de proyectos de MCZ, soc.microcooperativa de inserción sociolaboral. MCZ forma parte de la familia de Empresas Sociosaludables de Proyecto Hombre Navarra*.
Un reto, en el que todas y cada una de las personas que trabajamos en MCZ tenemos nuestra responsabilidad.
Quiero creer que todas las empresas y entidades, sean estas, grandes, pequeñas, de economía social, y/ o grandes multinacionales tendrán entre sus objetivos conseguir el mejor clima laboral posible. Hablar de clima laboral tiene su complejidad, no es sencillo. En nuestro caso, además, como empresa de inserción que ponemos a las personas en el centro de nuestra actividad, es un desafío constante, vivo y en el que yo diría que todos los días aprendemos algo, sobre todo de nuestros propios errores, desde el autoaprendizaje y la autoevaluación constante.
Somos una pequeña cooperativa con cinco años de trayectoria, en un entorno rural de la Montaña de Navarra, en la que trabajamos 20 personas. En este tiempo, hemos construido un proyecto que ofrece servicios de jardinería, pequeñas obras y gestión integral en comedores y alojamientos colectivos. Pero más allá de la actividad económica, nuestro trabajo es acompañar a personas en situación de vulnerabilidad en sus procesos de inserción social y laboral.
Y ahí, en ese acompañamiento, es donde el clima laboral juega un papel esencial.
El clima laboral, es algo que perseguimos, que buscamos todos los días. Es un reto diario, continuado y lleno de sorpresas, en el que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra responsabilidad, sin excepciones.
En nuestro caso, ese clima, tratamos de construirlo desde los mismos procesos de selección, queriendo entender las circunstancias de cada persona, su realidad, y trasladando al mismo tiempo lo que pretendemos como empresa, y lo que esperamos de cada uno de ellos. Continúa en los protocolos de acogida y bienvenida, donde explicamos tareas, marcos normativos, y también los procedimientos de seguimiento y apoyo, la búsqueda de espacios de confianza y seguridad, y los recursos que podemos tener a disposición para superar las dificultades de cada persona.
A partir de ahí, el clima laboral se construye día a día, en lo cotidiano. Desde la organización y distribución de tareas, a la gestión de conflictos, los reconocimientos, la conciliación, las capacidades…….siempre tratando de mantener una mirada atenta, constante, desde la que percibir esas tensiones, esas relaciones, roces, esas actitudes que rompen en cualquier momento ese clima que nos ayuda tanto. Porque realmente, el clima laboral, es para nosotros una herramienta clave, que aporta importantes beneficios para todas las personas.
No es únicamente cuestión de productividad y/o de resultados económicos, es una cuestión de entorno social, de formar equipos cohesionados, de compañeros/as con los que mantener relaciones sanas, de compromiso y tranquilidad, de sentirnos valorados, de asumir responsabilidades, de crecer como personas y profesionales, de cuidarnos entre nosotros, de sentirnos parte de algo común, de un colectivo, en definitiva, de ser un espacio seguro, sano, saludable.
¡Y sin embargo resulta tan complejo de conseguir y mantener!
¿Cómo mantener ese clima cuándo fallan dos o tres personas en un día?…Cuando atender nuestros compromisos exige un sobre esfuerzo porque algún compañero/a no responde.
¿Y qué ocurre cuando surgen enfrentamientos entre compañeros y compañeras? ¿y esas bajas no previstas?……esos diferentes grados de compromiso y de trabajo, esa impuntualidad, ese no dejar las cosas donde deben estar, …tantos detalles ¿Cómo integrar a las nuevas incorporaciones?? ¿Cómo reorganizar cuando alguien se va?
A veces, no queda otra, que priorizar lo esencial, pero sabemos que hay que profundizar, y esto requiere tiempo, y no siempre es fácil encontrarlo. El tiempo. Tiempo para hablar, para poner límites claros, para recordar lo que es un equipo y los compromisos del trabajo, para revisar. Tiempo para comprender, para acompañar, para adaptarnos, para insistir.
Como cooperativa y empresa de inserción que somos sabemos que ese tiempo es necesario y que esa “inversión” nos ayuda a afrontar mejor las dificultades, a disfrutar de lo conseguido entre todos y sobre todo a crear un espacio compartido digno y humano, en el que sentirnos a gusto.
Se podría decir que el clima laboral es una flor delicada que tenemos que cuidar con el mayor de nuestros mimos: tan compleja, tan necesaria y tan hermosa.
*Los artículos firmados sólo reflejan el pensamiento de sus autores, y la sopiniones vertidas no son las de la Asociación Proyecto Hombre