DÍA MUNDIAL DE LA SALUD EN EL TRABAJO 2020

Autor: Asociacion Proyecto Hombre      08/07/2020     

El Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo se centró este año en la pandemia del Covid 19, pero en origen se iba a dedicar a sensibilizar sobre la violencia y el acoso en el mundo laboral. Un tema, que no por menos urgente o mediático es menor.

La violencia y el acoso en el mundo laboral es importante en el llamado primer mundo, desde donde estamos acostumbrados a establecer la medida de todas las cosas, pero se torna desesperante en el resto del planeta, donde no hay seguridad administrativa en los trabajos y menos frente a las enfermedades y la siniestralidad, donde las pagas se realizan con alcohol o con vales que solo se pueden cambiar en el economato del contratista, donde los derechos laborales se negocian con armas y a los sindicalistas se les calla con un disparo.

Las violencias son muchas y de múltiples facetas, pero nos toca hablar de las del primer mundo, que es donde vivimos y donde se nos leerá.

Hay formas muy evidentes de violencia y otras más encubiertas, pero lo que suele ser más invisible es el daño que generan. Entre esos daños está el favorecer, facilitar o incrementar las relaciones adictivas, unas veces muy directamente y otras, como resultado del malestar, la tensión, el estrés y el sinsentido que se vive. Un daño a medio plazo que normalmente ni se asocia a las condiciones del entorno de trabajo. Por lo que, sin conocer la relación, no hay planteamientos de cambio.

La violencia la sufren con mayor intensidad los colectivos más vulnerables, los y las jóvenes menos cualificados, las mujeres, las personas inmigrantes. También suelen ser quienes tienen menos voz para denunciar, para defenderse y para cambiar la situación, cerrando un bucle que difícilmente se rompe.

Las adicciones no tienen género, pero el género sí que influye en las adiciones y en los factores de riesgo del entorno laboral.

Las mujeres suman más riesgos en los factores compartidos y tienen otros por el hecho de ser mujer en una sociedad diseñada, por y para hombres.

Violencia es que el trabajo desarrollado por una mujer no siempre le sirva para empoderarse y ganar autonomía, porque nuestra cultura tiende a considerarlo complemento del trabajo de los hombres. Así el paro femenino siempre es varios puntos superior al masculino.

Violencia es que haya una brecha salarial entre los sueldos masculinos y femeninos de 55 días laborables en 2019. O que las pensiones de las mujeres sean, como media, un 35% inferiores a las de los hombres*1.

Violencia es la infravaloración, que en el caso de las mujeres se convierte en un Techo de Cristal difícil de atravesar. En los consejos de las empresas del IBEX 35 hay menos de un 28% de mujeres. Infravaloración también es que al hombre se le llame estilista y a la mujer peluquera, que el hombre sea un chef y la mujer cocinera.

O la doble presencia con el trabajo exterior y el del hogar y más trabajos parciales y temporales que los hombres.

Violencia es que llamemos “cargas familiares” a cuidar de otros, cuando cuidarnos es un rasgo que nos convierte en humanos y marca la evolución de las culturas.

Violencia es el acoso sexual y la necesidad de callarse para mantener el trabajo.

Estas y otras violencias, llevan muchas veces al consumo de hipnosedantes y alcohol, incluso de otras drogas. El consumo de hipnosedantes entre las mujeres es superior en todas las franjas de edad al de los hombres, en muchas de esas franjas de edad el consumo femenino duplica al masculino*2.

Los consumos femeninos son más invisibles y por lo tanto es más difícil ayudarles, lo que hace que lleguen a tratamiento, si llegan, más tarde y más deterioradas.

El primer resultado de una relación adictiva en el entorno de trabajo es el estigma y con él, la desconfianza, el vacío, la falta de promoción y en otro escalón las sanciones y el despido.

Pero el estigma no suele desaparecer con la rehabilitación, la etiqueta se ha colgado y los juicios son difíciles de modificar, mucho más para mejorarlos.

Luego, la mejor propuesta es la prevención. No solo una prevención que nos de herramientas para promocionar la salud, también una prevención que reduzca los factores de riesgo e incremente los de protección. Actuar sobre los factores de riesgo y protección de forma colectiva, es especialmente eficaz, al igual que las intervenciones de seguridad sobre el entorno y las máquinas son más eficaces que las que dependen de cada persona.

Para generar salud es necesario prevenir el riesgo.

*1 INE

*2 EDADES 17/18  OEDA – PNSD