“La igualdad, un factor de competitividad y desarrollo”

Autor: Asociación Proyecto Hombre      09/03/2026     

Por: Antonio Díaz Córdoba. Presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba – CECO*

La Igualdad  es  un  factor  de  competitividad para las empresas  andaluzas.  Es un objetivo esencial para el crecimiento de la economía regional; un factor consustancial al desarrollo equilibrado de los proyectos  empresariales y de los equipos humanos  que los impulsan.

La creación de un marco para impulsar la igualdad real en nuestra  sociedad requiere la implicación de todos, en todos los planos:   empresarial, educativo, familiar, etc.

Las empresas españolas, y las andaluzas en particular, están comprometidas con la Igualdad y son agentes del cambio social; de la evolución como sociedad. Las empresas son protagonistas por ser el escenario de la incorporación natural de la mujer al ámbito laboral. El principio de igualdad es la columna vertebral en la gestión de los equipos. Potenciar el talento de todos, mujeres y hombres, es la vocación de las empresas.

Así, la Igualdad es una cuestión estratégica en la gobernanza de empresas  e instituciones. Es, en consecuencia, un factor de competitividad de las empresas.

Visibilizar a la mujer, promoviendo su participación y dotándola de la representatividad adecuada es fundamental. Es, de hecho, corresponsabilidad de las empresas y de las propias mujeres profesionales visibilizar su talento.

Para conseguir un avance significativo en todo este proceso por la igualdad es evidente que éste tiene que llevarse a cabo sobre la base de la voluntariedad de las iniciativas y el respeto a la autonomía de las partes, en tanto que es necesario valorar la diversidad del tejido productivo y las características de cada sector o empresa. Por ello, constituye un  instrumento  primordial  la  negociación colectiva, como mecanismo natural para eliminar los factores de discriminación por razón de sexo, y favorecer el desarrollo de unas relaciones laborales en plena igualdad de condiciones y de oportunidades.

Así, las empresas están llamadas  a ser vehículo del cambio social. No depende solamente de ellas esa transformación cultural, pero sí son un instrumento esencial para su implementación.

Por un lado, es necesario dar visibilizar y poner en valor el talento de las mujeres; promocionar el talento femenino como primer eslabón para que las nuevas generaciones tengan nuevos referentes y nuevos espejos en los que mirarse.

Por otro lado, el talento nos iguala a todos. La capacidad de trabajo; la perseverancia; el compromiso, la voluntad de innovación … Todo ello, son atributos deseados en cualquier profesional. Por ello, cuidar el capital humano es esencial.

La transformación social comienza en las aulas y en una educación igualitaria. Alimentar el espíritu emprendedor desde la infancia marcará la diferencia en las generaciones venideras. El cambio cultural promoverá que nadie tenga que optar entre su vida empresarial y la realización de su vida personal. La corresponsabilidad de hombres y mujeres en el ámbito personal y familiar y la búsqueda de equilibrios entre las circunstancias personales de los profesionales y las necesidades de las empresas es tarea de todos.

Así, nos enfrentamos a un desafío común, de todos, en el que debemos estar alineados para alumbrar esa sociedad aún más igualitaria, más justa; de más oportunidades; de mayor crecimiento…

*Los artículos firmados sólo reflejan el pensamiento de sus autores, y la sopiniones vertidas no son las de la Asociación Proyecto Hombre

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