TABACO, COVID 19 Y EMPRESA

Autor: Asociacion Proyecto Hombre      13/11/2020     

El mundo del trabajo ha sido y es uno de los estamentos sufrientes del tabaquismo. 

Por la productividad perdida a través de las horas empleadas en fumar, por el mayor numero de bajas de las personas fumadoras y el mayor tiempo de esas bajas. Todo ello resultado del envenenamiento del tabaco y el vapeo, que debilita la fuerza inmunológica del sistema respiratorio con lo que favorece todo tipo de infecciones, desde un catarro a una neumonía, además de numerosos canceres. Estas bajas suponen graves desajustes en la producción y costes directos por nuevas contrataciones, e indirectos por la reducción en la producción y en la calidad de esta, que indubitablemente deterioran la imagen de la empresa.

Ahora, los estudios sobre el contagio del Covid 19, ponen de manifiesto que al fumar o vapear es inevitable llevarse la mano a la boca, a la nariz o a la cara, lo que facilita la entrada del virus en el aparato respiratorio, también aumenta el riesgo al manipular reiteradamente la mascarilla. El uso de pipas de agua incrementa las infecciones por el contacto con las boquillas, la proximidad y la difícil limpieza de partes de la pipa. Todo esto añadido a lo disminuidas que están las defensas en una persona fumadora. 

Fumar, vapear o usar pipas de agua aumenta la probabilidad de contagio de Covid-19.

En mayo, un metaanálisis evidenciaba que las personas fumadoras tienen casi dos veces más posibilidades de progresión grave del Covid 19. Con el avance de la enfermedad sabemos que tienen casi unas tres veces más, necesidad de ingresar en UCI, necesitar respiración asistida o posibilidades de morir. De hecho, los tres factores de riesgo más importantes para desarrollar una forma crítica de la enfermedad o morir por ella, son, ser o haber sido fumador, ser varón y tener más de 65 años.

Ser una persona fumadora supone un peor pronóstico en el proceso de la enfermedad.

Como afirma la Organización Médica Colegial de España, «Al exhalar el humo o el aerosol liberado por los cigarrillos electrónicos, aumenta el número de las gotitas a través de las cuales se transmite el coronavirus. En consecuencia, la carga viral que expulsa un fumador que está infectado al fumar o vapear es más alta que la que pueda expulsar una persona no fumadora que esté infectada», de esta forma terceras personas quedan expuestas a un mayor riesgo de contagio cuando están cerca de personas infectadas que fuman o vapean.

Estos hechos reclaman acciones eficaces frente al tabaquismo. No nos engañemos, fumadores y no fumadores terminamos siendo víctimas del tabaquismo.

Una de las acciones más eficaces es aprovechar el mejor espacio para generar salud entre la población adulta, los espacios de trabajo. A través de acciones de sensibilización, de prevención, a través de la generación de alternativas, de la modificación de hábitos. 

Los espacios de trabajo reúnen unas características muy adecuadas para ello, la similitud del colectivo, la cohesión de este y la posibilidad de dar continuidad a las acciones y de crear normativas.

Pero la intervención más eficaz es la realización de un programa para superar el tabaquismo. 

Un programa que sea motivante, que ayude a descubrir los detalles personales de la relación con el tabaco, que ofrezca estrategias y alternativas, que trabaje sobre un abandono progresivo, pero con una fecha clara de abstinencia, que informe sobre los apoyos farmacológicos, que ofrezca recursos sobre el manejo de la ansiedad y la alimentación, y por supuesto que trabaje en grupo, una de las mejores estrategias para superar una conducta adictiva como el tabaquismo. Tal y como hacen los programas de superación del tabaquismo, ofrecidos por Proyecto Hombre al mundo del trabajo.

Dejar de fumar es cada vez más necesario, pero también se cuenta con más ayudas, aprovechémoslas.