PH La Rioja – Enero 2020

Autor: Asociación Proyecto Hombre      03/02/2020     

PROYECTO HOMBRE LA RIOJA DESARROLLA UN PROYECTO DE INTERVENCIÓN ASISTIDA CON ANIMALES CON LA COLABORACIÓN DE CANICROSS RIOJA Y COMPIGUAU

Desde 2018, Proyecto Hombre La Rioja cuenta con la colaboración solidaria de muchos integrantes del club Canicross Rioja, cuyo objetivo más visible es realizar deporte, fundamentalmente correr de manera guiada, siempre acompañados por perros. Tres mañanas a la semana, a primera hora, voluntarios del club se acercan a la comunidad terapéutica con sus animales e inician una actividad en la que los usuarios de la comunidad, junto con los voluntarios y los animales, corren de manera guiada y no competitiva. Esta actividad es apta para todo tipo de personas, independientemente de su edad y condición física. Por ello, si es necesario, se realizan varios grupos para adaptarse a los diferentes niveles. Por su parte, los usuarios de Proyecto Hombre La Rioja acuden como voluntarios a los eventos que organiza el club, como son las carreras que organizan periódicamente en el marco de la Liga Rioja Adopta.

“Esta actividad ha supuesto un plus importante de motivación para los usuarios, no sólo por la implementación de un hábito saludable en su vida como es el deporte, sino también por formar parte de un movimiento de cuidado y ayuda mutua entre personas y animales –explica Oscar Pérez, responsable del centro de tratamiento residencial–. Además, colaborar con Canicross Rioja, un colectivo que promueve la adopción y acogida de perros, propicia la socialización”.

Con la colaboración de Canicross Rioja y de una de sus voluntarias, Rosa Roldán, instructora canina y técnica en Intervenciones Asistidas con Animales, la entidad social ha iniciado CompiGuau, un ambicioso proyecto que aspira a convertirse en un programa en el futuro. Esta iniciativa consiste en la introducción de perros en el centro como parte de la estructura, de la experiencia y del modelo terapéutico de la comunidad terapéutica.

Tras una tarde de convivencia entre perros, residentes, familiares, profesionales y voluntarios de Proyecto Hombre, que sirvió de prueba piloto, se comprobó que la experiencia había sido muy positiva para todos. Por ello, se decidió dar un paso más: introducir en ciertas actividades del centro a Ras, un perro adoptado y certificado como perro de terapia por Intermountain Therapy Animals y Reading Education Assistance Dogs en 2014. Ras había participado con anterioridad en múltiples programas de apoyo con personas de todas las edades, desde con niños en sesiones de fomento de la lectura hasta a jóvenes y mayores para tareas de apoyo emocional.

“Sabemos que la intervención de perros, de forma supervisada, es de gran utilidad como complemento de programas de tratamiento destinados a personas con problemas de afectividad y autoestima. Este cuidado les proporciona un mayor sentido de sí mismos y de los otros –cuenta Oscar Pérez–. El usuario consigue integrarse más fácilmente en la dinámica del centro mejorando muy notablemente su cuidado personal y el de sus pertenencias”.

Los profesionales han observado que el primer efecto, y quizás el más destacado, es la compañía frente a la soledad, seguido por los beneficios emocionales y sobre la salud. “Acariciar a un animal provoca un estado de paz y tranquilidad, creando un ritmo normal en el corazón y regulando la presión arterial. Además, estar pendientes del perro y de sus necesidades también les ayuda a sentirse útiles, ellos pasan a ser los cuidadores, y sacarlos a pasear es una actividad física positiva –afirma el responsable de la comunidad terapéutica–. Estamos todavía comenzando y evaluando cómo incide esta intervención, pero las primeras impresiones son positivas. Nuestros amigos caninos ofrecen, desde el primer momento, esa paz y tranquilidad tan necesaria en nuestros usuarios para poder afrontar los enormes cambios que han de hacer en sus vidas, a todos los niveles”.