Nuestras Voces Proyecto Hombre Valencia
Enfermedad mental y adicción
La creciente realidad de la comorbilidad entre la enfermedad mental y la adicción está cada vez más presente en los programas de tratamiento de adicciones, lo que exige la especialización necesaria, no solo en el área en la que Proyecto Hombre ya venía siendo un referente desde hace muchos años, sino también en la salud mental. Desarrollar protocolos de atención y buenas prácticas profesionales que logren tratamientos satisfactorios para este perfil permite responder a la realidad actual y fomentar la adhesión, retención y éxito de estos usuarios y usuarias.
La necesaria individualización de los casos pasa por cuestionar la práctica profesional y adaptarse a las necesidades y capacidades de la población atendida, flexibilizando el tratamiento y el desempeño. Para ello, se deben contemplar tratamientos con un enfoque multidisciplinar, en el que se unan la perspectiva psicopatológica, médica, educativa y social, y que además sea integral, para dar respuesta a las complejas características clínicas de los usuarios con esta concurrencia, mental y adictiva.
Se requiere también adaptar la intervención profesional, alejándose de estilos más autoritarios y confrontativos, para acercarse a enfoques más motivacionales y asertivos, que permitan establecer alianzas terapéuticas estrechas con este perfil. Asimismo, es importante adaptar la metodología de talleres y grupos terapéuticos, buscando espacios apropiados que generen bienestar, amplitud y armonía, con sesiones más breves y dinámicas. Se puede optar también por terapias donde la introspección ocurra de forma casi inadvertida, alejándose de un estilo tradicional en el que la persona pueda sentirse violentada, incómoda o cohibida, y sustituyéndolo por terapias o métodos como la arteterapia, musicoterapia, teatro terapéutico, terapia ocupacional u otras alternativas similares, así como la psicoeducación sobre la patología mental.
Es también recomendable disponer de un horario flexible, con actividades paralelas en las que el propio paciente o el terapeuta puedan elegir según los criterios indicados para cada caso. Es habitual que estas personas enfrenten jornadas en las que, debido a los procesos propios de su patología o a síntomas médicos, necesiten adaptar el horario, la actividad o incluso la asistencia a las actividades.
Para llevar a cabo la adaptación de nuestros recursos e intervenciones, debemos también hacer referencia a la abstinencia y contemplar el afrontamiento del consumo o el proceso de recaída desde una abstinencia parcial en estos perfiles.
Otro aspecto clave para el cambio es el que depende del profesional. Este no solo debe renovar sus conocimientos y ampliar sus capacidades, sino que debe considerar la patología mental como un aspecto a tratar y no como un obstáculo para el tratamiento de la adicción.
Es sabido que un tratamiento basado únicamente en la atención exclusiva de la adicción no beneficia a estos pacientes con doble necesidad. Debe tenerse en cuenta que la coexistencia de ambas patologías en una misma persona difiere de la suma de las mismas. Es por ello que los pacientes con concurrencia de enfermedad mental y adicción necesitan el apoyo de tratamientos integrados como el de Proyecto Hombre, que se preocupa por sus necesidades concretas y la mejora continua de sus programas.
Inma Navarrete. Coordinadora de la Comunidad Terapéutica.