PH Navarra- Septiembre 2020

Autor: Asociación Proyecto Hombre      31/08/2020     

El covid no nos lo pone fácil

La verdad es que este tiempo sigue siendo un tiempo “raro” donde todo gira alrededor del covid-19. Pocas actividades, actos ni acuerdos nuevos tenemos.

Hemos añadido a nuestro trabajo diario el de la desinfección, que  en sí, ya transmite la desconfianza de que quizás (la otra persona a quien vas a atender) estés infectada y lo primero que tengo que hacer es limpiar todo, para que no se den contagios, sí, pero limpio todo lo que has tocado tú. El inicio es que estás bajo sospecha, justo lo contrario que intentamos hacer aquí, acoger, no juzgar ni prejuzgar. No me importa lo que has hecho ¿necesitas ayuda?, con eso me basta. ¿Cómo podríamos desinfectar el miedo?

Seguimos adaptándonos a trabajar desde este distanciamiento físico, intentando que no repercuta en el emocional. Que la gente nos siga sintiendo cerca. Chiquito reto al que nos estamos enfrentando, contrario a todo trabajo educativo y terapéutico. Sin contacto físico; tapándonos la cara, lugar del cuerpo donde se da el porcentaje más alto de la comunicación no verbal y atendiendo a personas que igualmente llevan su mascarilla. Esto plantea serias dificultades para la relación de ayuda. Roger decía que cuando había congruencia (una de las tres actitudes fundamentales en toda Relación de Ayuda) nuestra cara era rostro y cuando no la había, nuestra cara era máscara. Nos lo han puesto difícil ahora para diferenciarlo.

Buscamos cuidar el espacio donde nos encontramos para que sea un espacio seguro y confiable. Las medidas del covid no ayudan, ni generan confianza ni afecto. Seguiremos esforzándonos para que nos sientan cerca, para que se sientan queridas y cuidadas las personas con las que trabajamos, para que nuestras mascarillas y la distancia que nos obligan a mantener, no conviertan nuestro rostro en máscara. 

Nos quedamos en la confianza de que volverá el encuentro en los ojos y en el corazón de los y las demás. Volverá la sonrisa como primera muestra de acogida y como puente perfecto para la comunicación. Volverán los besos, abrazos y muestras de cariño. Mientras tanto ¡continuaremos inventando nuestro modo de mostrarlo!