Proyecto Joven – Proyecto Hombre, la Cámara de Comercio e Instituciones Penitenciarias introducen de forma pionera en la prisión de León el programa PICE de formación juvenil

Autor: Asociación Proyecto Hombre      14/09/2022     

Dotar de herramientas y de seguridad a los jóvenes que, por diversas circunstancias, se encuentran privados de libertad y tienen que prepararse para recuperarla y, con ella, lograr una vida autónoma que les permita desarrollarse profesional y personalmente. Con ese objetivo se han unido la Cámara de Comercio de León, Proyecto Hombre – Proyecto Joven y la dirección del centro penitenciario de Mansilla de las Mulas, encargados de introducir de forma pionera en una prisión española el programa PICE de inserción laboral para personas en garantía juvenil. Se trata de un plan financiado por la Unión Europea y gestionado por las instituciones camerales, que plantean las temáticas a tratar en función de los perfiles profesionales que demanden las propias empresas. Está dirigido a jóvenes de 16 a 30 años que se encuentren desempleados y su llegada a prisión pretende «no discriminar a nadie de la formación y que, cuando salgan, tengan opciones laborales», destaca Antonio Hernández, responsable del programa PICE en la Cámara de Comercio de León.Los cursos cuentan con dos bloques fundamentales. El primero de ellos es de carácter troncal y trata de dotar a los participantes de habilidades sociales para el empleo. De ella se encargan los profesionales de Proyecto Hombre. «Es lo que nosotros llamamos competencias transversales, que no es más que un ‘coaching’, tratar de empoderarles y formarles en la resolución de conflictos, habilidades sociales, gestión asertiva, gestión emocional que para ellos es muy importante…

Trabajamos desde la parte interna de la persona proyectada a su entorno, todo junto a la labor que hacen los profesionales de la prisión con los internos para potenciar aún más los resultados», explica Dorian Vence, coordinador de Proyecto Hombre – Proyecto Joven y encargado, junto a Sofía Páramo, de llevar a cabo esta misión en el centro penitenciario. El segundo bloque es el técnico, con formación específica que se complementa con una importante parte práctica.

Se trata de un plan financiado por la Unión Europea y gestionado por las instituciones camerales, que plantean las temáticas a tratar en función de los perfiles profesionales que demanden las propias empresas. Está dirigido a jóvenes de 16 a 30 años que se encuentren desempleados y su llegada a prisión pretende «no discriminar a nadie de la formación y que, cuando salgan, tengan opciones laborales», destaca Antonio Hernández, responsable del programa PICE en la Cámara de Comercio de León.

«Para nosotros son importantes las dos partes, que puedan hacer la formación pero también todo lo demás, que estén integrados para asegurar que haya un aprovechamiento de la actividad formativa. Al final trabajas de forma integral con la persona, estamos hablando de gente muy joven sin unos hábitos de estructura vital, de asumir responsabilidades, de tener una autoestima… Todo eso se trabaja todo el tiempo desde diferentes fórmulas y este programa es una más», destaca la directora del centro penitenciario de Mansilla de las Mulas, Henar García.