Enredados
Por Manuel Muiños Amoedo, Presidente de la Revista Proyecto Hombre
Parece, a juzgar por cómo anda el mundo, que nos enredamos de mala manera y nos estamos complicando la existencia por momentos. El mundo de las adicciones también se vuelve complejo por momentos y se ha enredado un poco más con la rápida adicción a las redes.
Vivimos en la alta velocidad de manera casi permanente y es necesario reducir la marcha para hacer un análisis y valoración seria de la realidad en la que nos movemos. Tanta velocidad nos impide saborear el paisaje de la vida, nos complica y dificulta el encuentro con el otro y nos envuelve por momentos en un individualismo que puede resultar peligroso para la humanidad.
El mal uso de las nuevas tecnologías puede pasar de ser un mundo de oportunidades a convertirse en un auténtico infierno para quienes se ven atrapados y absorbidos por las pantallas. Lejos de convertirse en un modo de encuentro y una manera de compartir enriquecedora, se vuelve para muchos un espacio de aislamiento, una auténtica caverna dónde vivir en la más profunda soledad, desentendidos de cuanto acontece a su alrededor, evitando sentir y compartir.
No podemos sentirnos indiferentes sino interpelados por el mundo de las redes sociales y los entornos digitales, no podemos mirar hacia otro lado, es una realidad que hay que afrontar, sin prisa, pero sin pausa, conscientes de lo cambiante que es y de la necesidad de formación para poder hacerlo.
Vivimos en una sociedad donde las pantallas, la inmediatez y las nuevas formas de ocio digital marcan profundamente el día a día, sobre todo de adolescentes y jóvenes. Este número de la Revista Proyecto quiere ofrecer una mirada amplia, rigurosa y humana a los riesgos, desafíos y oportunidades que nacen de este escenario.
El Informe 2024 del Observatorio Proyecto Hombre revela una realidad que no podemos ignorar: el 75% de las personas en tratamiento por adicciones sufre ansiedad severa, y casi la mitad ha tenido ideación suicida. La comorbilidad con la salud mental, la especial vulnerabilidad de las mujeres —que tardan una media de 18 años en pedir ayuda— y el retraso en la búsqueda de tratamiento, nos obligan a redoblar esfuerzos en la atención integral y en la prevención.
En Voces Expertas, especialistas nos alertan de cómo la autolesión y el suicidio en entornos digitales son problemas invisibles que requieren empatía, escucha y acción; y de cómo el abuso de pantallas no es un simple exceso de tiempo frente a dispositivos, sino un factor que puede potenciar soledad, inseguridad y malestar emocional en la juventud.
Los reportajes completan esta visión con claves fundamentales: la experiencia de programas preventivos de Proyecto Hombre como Juego de Llaves, A Tiempo y Rompecabezas; el impacto creciente del juego online, esa “adicción silenciada del siglo XXI”; y el análisis de la Asociación Española de Protección de Datos sobre los patrones adictivos en plataformas digitales, que ponen en riesgo derechos fundamentales.
A su vez, la sección de Valores nos recuerda la dimensión espiritual como un recurso esencial en la recuperación y la construcción de sentido, mientras que la sección Internacional nos sitúa en un escenario global donde la prevención y la reducción de la demanda de drogas exigen cooperación, justicia social y respuestas equitativas.
Este número es, en definitiva, una invitación a mirar de frente un reto colectivo: cómo acompañar a las personas en un mundo atravesado por la digitalización y las adicciones, sin caer en la demonización ni en la indiferencia. Nos toca como sociedad construir vínculos más sólidos, generar conciencia crítica y ofrecer esperanza y alternativas.
Que estas páginas nos ayuden a reflexionar, a sumar esfuerzos y a seguir caminando juntos en la construcción de un mundo con un futuro más humano, más libre, sano, saludable, y en paz.