Fuhaira Sana, Coordinadora de Juventud de Pakistan Youth Organization: “Los jóvenes deben participar activamente en el diseño de las estrategias de prevención, en lugar de ser tratados simplemente como receptores de campañas de sensibilización”
En el contexto del ‘Barcelona Forum on Drugs’, que tendrá lugar el próximo enero de 2027, hablamos con Fuhaira Sana, Coordinadora de Juventud de Pakistan Youth Organization.
Pregunta: Como experta en juventud y adicciones, ¿cuál es el mayor desafío al que se enfrentan las sociedades actuales para reducir el consumo de drogas y sus consecuencias?
Respuesta: En mi opinión, las sociedades actuales se enfrentan a diversos desafíos. Los factores fundamentales que conducen a las adicciones —como los traumas, la soledad, los conflictos familiares, la presión académica y los problemas de salud mental no tratados— siguen sin abordarse; sin embargo, la mayor parte de nuestras estrategias de prevención se centran en la sustancia en lugar de en la causa principal. El estigma social también supone un obstáculo para quienes desean buscar ayuda: el miedo a ser juzgados, a la exclusión social o a recibir un castigo disuade a las personas de solicitar apoyo. Por otro lado, la rápida evolución de los medios digitales hace que los jóvenes se vean expuestos al consumo de sustancias mucho antes de que los programas de prevención puedan intervenir. Asimismo, la normalización del consumo de sustancias en las redes sociales ejerce una influencia muy negativa sobre la juventud.
P. Si tuvieras que señalar algo que no estamos haciendo lo suficientemente bien en materia de prevención, tratamiento o política de drogas, ¿qué deberíamos cambiar?
R. Debemos poner en marcha una prevención proactiva centrada en los jóvenes. A menudo, intervenimos solo cuando el consumo de sustancias ya se ha vuelto problemático, pasando por alto los factores sociales, emocionales y psicológicos que los hacen vulnerables. La prevención debe comenzar pronto, dotando a los jóvenes de resiliencia emocional, habilidades para la vida, pensamiento crítico y la confianza necesaria para buscar ayuda sin temor al estigma o al castigo. Las escuelas, las familias, los profesionales de la salud y las organizaciones comunitarias deben colaborar para identificar los riesgos de forma temprana y ofrecer un apoyo accesible basado en la evidencia. Asimismo, los jóvenes deben participar activamente en el diseño de las estrategias de prevención, en lugar de ser tratados simplemente como receptores de campañas de sensibilización. Las políticas sobre drogas y tratamiento deben complementar la prevención mediante una atención compasiva, la reducción de daños y la reintegración social. Nuestra prioridad debería ser prevenir la vulnerabilidad antes de que derive en una adicción, en lugar de esperar a tratar sus consecuencias. Involucrar a los jóvenes en estas políticas nos ayudará a comprender mejor su perspectiva.
P. El ‘Barcelona Forum on Drugs’ reúne a gobiernos, investigadores, profesionales, sociedad civil, jóvenes y personas expertas. ¿Qué debemos hacer para transformar esta colaboración en un cambio real?
R. Para transformar la colaboración en un cambio real, debemos ir más allá del diálogo y comprometernos con la acción conjunta, resultados medibles y soluciones lideradas por los jóvenes. Los gobiernos, los investigadores, los profesionales de la salud, la sociedad civil y las personas expertas deben desarrollar, de manera colaborativa, estrategias prácticas fundamentadas en la evidencia y en las realidades de las comunidades. Los jóvenes deben ser considerados socios en igualdad de condiciones en la toma de decisiones, y no simplemente como beneficiarios de programas de prevención. Es necesario establecer responsabilidades claras, financiación específica, cronogramas e indicadores medibles para garantizar que los compromisos se traduzcan en una prevención accesible, tratamientos libres de estigma, reducción de daños y reinserción social. Asimismo, resulta fundamental compartir prácticas exitosas entre distintos países, adaptándolas a los contextos culturales y socioeconómicos locales. Por encima de todo, las expertas deben tener una voz significativa en el diseño y la evaluación de las políticas. El éxito del Foro no debe medirse por los acuerdos alcanzados en Barcelona, sino por las vidas que mejoren y los cambios sostenibles que se implementen en las comunidades de todo el mundo.
El éxito del Foro no debe medirse por los acuerdos alcanzados, sino por las vidas que mejoren y los cambios sostenibles que se implementen en las comunidades de todo el mundo.
P. La adicción es un problema global, pero las realidades sociales y culturales difieren enormemente. ¿Qué debería compartirse a nivel mundial y qué debe adaptarse a cada contexto local?
R. La adicción debe considerarse un problema de salud —una enfermedad—, y no un fracaso moral, cultural o ético; esto implica garantizar una atención y un tratamiento integrales, libres de cualquier tipo de discriminación o estigmatización. A escala global, debemos compartir estrategias preventivas y tratamientos basados en la evidencia, así como modelos exitosos de reducción de daños y recuperación.
En países como Pakistán resultan fundamentales las campañas de sensibilización básica, el apoyo familiar, la participación de los jóvenes y el desarrollo de iniciativas culturalmente adaptadas. El objetivo debe ser compartir principios comunes a nivel mundial, permitiendo al mismo tiempo que cada comunidad local adapte la solución a su propio contexto cultural. La colaboración internacional debe fomentar el aprendizaje —en lugar de imponer enfoques uniformes para todos los casos—, asegurando que cada intervención sea accesible, aceptable y eficaz dentro de su entorno específico.
P. ¿Qué crees que puede aportar el ‘Barcelona Forum on Drugs’?
R. Considero el Foro de Barcelona como una plataforma para conectar mi experiencia a nivel de base con la acción a escala internacional y global. Creo que la prevención del consumo de drogas requiere algo más que sensibilización; exige confianza, intervención temprana y entornos de apoyo donde los jóvenes se sientan escuchados en lugar de juzgados. Quiero explorar cómo los enfoques internacionales pueden adaptarse a las realidades locales de Pakistán y cómo las iniciativas lideradas por jóvenes pueden hacer que la prevención sea más práctica, inclusiva y sostenible.