“Actualmente se descartan nuevos métodos o políticas sobre drogas —sin haber sido sometidos a prueba— basándose en posturas polarizadas respecto al consumo de sustancias y sus consecuencias”

Jürgen Rehm, profesor y científico sénior: “Actualmente se descartan nuevos métodos o políticas sobre drogas —sin haber sido sometidos a prueba— basándose en posturas polarizadas respecto al consumo de sustancias y sus consecuencias”

Autor: Asociación Proyecto Hombre 04/11/2026     

Jürgen Rehm, profesor y científico sénior en la Universidad de Toronto y el CAMH, atiende a Asociación Proyecto Hombre en el marco del ‘Barcelona Forum on Drugs’.

Científico senior del Centre for Addiction and Mental Health, Toronto, Canadá (www.camh.ca). Considerado el principal académico en políticas de reducción del alcohol.

Pregunta. Basándose en su experiencia como experto en legislación relacionada con el alcohol, ¿cuál es el mayor desafío al que se enfrentan las sociedades actuales para reducir el consumo de drogas y sus consecuencias?

Respuesta. La respuesta depende del tipo de sustancias. En el caso de las sustancias legales, el mayor desafío al que se enfrenta la salud pública hoy en día son los determinantes comerciales de la salud; en el caso de las sustancias ilícitas, es la estigmatización. Para las sustancias legales —como el alcohol, el tabaco y, en algunos países, el cannabis—, cada vez que la salud pública intenta introducir regulaciones (tales como impuestos, restricciones a la disponibilidad o la prohibición de la comercialización), la industria plantea escenarios distópicos sobre cómo la economía se verá gravemente perjudicada (aumento del desempleo, pérdida de riqueza económica), a pesar de que tales consecuencias nunca llegan a producirse. En cuanto a las sustancias ilícitas, la estigmatización de las personas que las consumen parece ser el principal obstáculo para reducir los daños asociados al consumo de drogas.

P. Si tuvieras que señalar algo que no estamos haciendo lo suficientemente bien en materia de prevención, tratamiento o política de drogas, ¿qué deberíamos cambiar?

R. Necesitamos una mayor apertura hacia nuevos enfoques, los cuales podrían ponerse a prueba de manera cuasiexperimental en distintas sociedades. Actualmente, se descartan nuevos métodos o políticas sobre drogas —sin haber sido sometidos a prueba— basándose en posturas sumamente polarizadas respecto al consumo de sustancias y sus consecuencias. La despenalización de la posesión de pequeñas cantidades de drogas ilícitas en Columbia Británica constituye un buen ejemplo. Esta medida se puso en marcha como un programa piloto de tres años, con la previsión de tomar decisiones posteriores fundamentadas en resultados empíricos. Sin embargo, debido a la presión de quienes sostenían que tal iniciativa no podía tener éxito, el programa original fue modificado en varias ocasiones a lo largo de esos tres años; finalmente, al concluir dicho periodo, se descartó por considerarse ineficaz, sin siquiera analizar los resultados obtenidos. Nuestras sociedades ya no están dispuestas a debatir de manera racional sobre los resultados empíricos.

“Para las sustancias legales —como el alcohol, el tabaco y, en algunos países, el cannabis—, cada vez que la Salud Pública intenta introducir regulaciones (impuestos, restricciones a la disponibilidad o la prohibición de la comercialización), la industria plantea escenarios distópicos sobre cómo la economía se verá gravemente perjudicada (aumento del desempleo, pérdida de riqueza económica), a pesar de que tales consecuencias nunca llegan a producirse.

P. ‘Barcelona Forum on Drugs’ reúne a gobiernos, investigadores, profesionales, sociedad civil, jóvenes y personas expertas. ¿Qué debemos hacer para transformar esta colaboración en un cambio real?

R. Una vez más, la apertura. Escuchar a los demás y debatir con franqueza las opciones, basándose en datos empíricos y experiencias. Si bien es cierto que, en ocasiones, dichos datos pueden interpretarse de formas distintas, resulta fundamental tener la capacidad de escuchar y reconsiderar nuestros propios puntos de vista.

P. La adicción es un problema global, pero las realidades sociales y culturales difieren enormemente. ¿Qué debería compartirse a nivel mundial y qué debe adaptarse a cada contexto local?

R. Lo que puede compartirse a escala global son los procesos biológicos, por ejemplo, cómo el alcohol o determinadas drogas ilícitas alteran las funciones cerebrales, o en qué medida se relacionan con ciertos resultados. Por supuesto, también existen diferencias individuales y genéticas, pero hay mecanismos básicos que resultan relevantes.

Lo que debe adaptarse a cada contexto local son las respuestas destinadas a reducir la carga derivada, mediante intervenciones sociales en distintos ámbitos:

–             Prevención

–             Reducción de daños

–             Tratamiento

–             Medidas legales.

¡Esto no significa que no podamos aprender unos de otros!

P. ¿Qué crees que puede aportar el ‘Barcelona Forum on Drugs’?

R. ¡Espero que logremos la apertura necesaria para escuchar distintos enfoques y alcanzar un consenso sobre las mejores maneras de reducir la carga sanitaria y social relacionada con las drogas!

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