El voluntariado en el medio penitenciario
Autoría: Comisión de Voluntariado de la Asociación Proyecto Hombre
El voluntariado en Proyecto Hombre está ligado al origen del programa educativo y terapéutico, porque desde el impulso de personas voluntarias comprometidas con la salud y la justicia social, se logró dar respuesta a la demanda de las personas con adicciones, en diferentes situaciones de vulnerabilidad social; como lo son las personas privadas de libertad.

La conducta delictiva está ligada históricamente al consumo y tráfico de drogas, siendo el ámbito penitenciario destinatario de la intervención de Proyecto Hombre desde sus inicios. La reinserción social desde el ámbito penitenciario es un reto político, jurídico y social, dónde Proyecto Hombre y el Voluntariado se encuentran inmersos tanto dentro de las prisiones, como en centros de inserción social y medidas alternativas de cumplimiento.
El voluntariado en prisiones juega un papel fundamental en la transmisión de valores prosociales para las personas privadas en libertad, así como un motor de cambio y motivación para iniciar programas educativos y terapéuticos en nuestros centros
La mayoría de las personas encarceladas forman parte de los colectivos más vulnerables: pobreza, carencia de recursos sociales, desestructura familiar, fracaso escolar, drogodependencias, entre otros factores. A la vez, la situación de privación de libertad lleva a menudo a padecer una mayor exclusión social, así como una evidente afección en la salud física y mental de las personas reclusas.
Por ello las acciones deben ser desde el sentido comunitario para reducir el impacto negativo del encarcelamiento y orientar las penas a la rehabilitación y la reinserción social. Dos retos del voluntariado de prisiones, que se llevan a cabo desarrollando diferentes programas y proyectos:
- Visitas y acompañamiento a personas reclusas
- Formación y Talleres de Habilidades Sociales y Cognitivas
- Talleres de alfabetización
- Talleres de informática
- Acompañamiento en la búsqueda de empleo
- Talleres lúdicos
El voluntariado en prisiones juega un papel fundamental en la transmisión de valores pro sociales para las personas privadas en libertad, así como un motor de cambio y motivación para iniciar programas educativos y terapéuticos en nuestros centros; que les permitan no solamente abandonar el consumo de sustancias; sino iniciar un nuevo proyecto de vida alejado de la conducta delictiva.
Por ello la presencia de personas voluntarias en los programas de prisiones, aportan modelos de ciudadanía alternativos y otras formas de participación social diferentes a la delincuencia; y que sirven de referencia para las personas reclusas.
A través de Talleres, Cursos y Formación, el voluntariado genera un aprendizaje de habilidades sociales, cognitivas y emocionales; mejorando no solo la empleabilidad de las personas reclusas y ex reclusas, sino su adaptación al medio abierto: generar soluciones alternativas a la resolución de conflictos, mejorar la comunicación interpersonal, reflexionar sobre valores, ocupación del ocio y del tiempo libre; entre otras.
Desde las pastorales de prisión, a los programas de tratamiento intrapenitenciario; así como programas de formación para personas privadas de libertad y personas sujetas a penas alternativas; el voluntariado participa como herramienta clave en la inserción de las personas reclusas, desde los valores de la solidaridad, el compromiso y el sentido comunitario; asumiendo su responsabilidad social hacia los colectivos más vulnerables.